




Ingredientes
Dos o tres pechugas grandes de pollo (Sin hueso)
2 Cucharadas soperas de sal gruesa
Agua mineral o corriente (si es buena la de vuestra ciudad)
1 Limón o lima
1 Cucharada de vino blanco seco por cada pechuga
Romero
2 o 3 Dientes de ajo grandes
2 cucharadaditas de Aceite de Oliva virgen extra (una encima de cada pechuga)
Preparación
Lo primero que hice fue limpiarlas bien de grasa y de telillas.
Las lavé y las metí en agua con dos cucharadas de sal gruesa durante tres horas aproximadamente. Poca agua, solo cubrir las pechugas.
Se escurren un poco.
En una fuente ponemos las pechugas y añadimos encima de la carne el zumo de medio limón exprimido.
Añadimos una cucharada sopera de vino blanco seco (yo manzanilla de Sanlúcar).
Ponemos un poco de romero por encima.
Dos o tres dientes de ajo. Si tenéis el artilugio para cortarlos pequeños, mucho mejor.
Y van a horno caliente a 180 grados. Los primeros 20 minutos tapados con una hoja de papel de aluminio.
El tiempo restante otros 15 minutos más ya sin el papel que los ha cubierto hasta que se doren un poco los ajos.
Se sacan del horno y con un cuchillo bien afilado (o de sierra de los pequeños) se cortan en lonchas finas.