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Moules frites-Bolas de patatas con mejillones

Ingredientes

Para los mejillones
1 kg de mejillones (mejor gallegos)
1 cucharada de aceite de oliva
1 chalota picada finamente.
2 dientes de ajo machacados
1 vaso de vino blanco.
1 cucharada de perejil picado.
Bolas de patatas
4 patatas medianas peladas.
2 cucharadas de aceite de oliva
1 chalota picada finamente.
1 diente de ajo machacado.
1 cucharada de ralladura de limón.
1 cucharada de cebollino o perejil
Para el rebozado
Harina
2 huevos mezclados con 1 cucharada de harina (de este modo se espesa un poco el huevo y mejora el rebozado)
aceite para la fritura. (yo de girasol)


Elaboración:

Mejillones
Calienta el aceite en una olla amplia y rehoga la chalota y los dientes de ajo a fuego fuerte durante un minuto.
Añade los mejillones y el vino banco, agrega el perejil picado.
Deja entre 4 y 6 minutos, el tiempo necesario para que se abran los mejillones y retira del fuego. Reserva.
Bolas de patatas.
Cuece las patatas cortadas en cuatro en abundante agua con sal durante 20 minutos o hasta que estén tiernas. Escurre el agua y haz puré pisando las patatas con el tenedor o similar.(el puré debe de quedar espeso para poder hacer las bolas)
En una sartén sofríe en el aceite la chalota y el diente de ajo e incorpóraselo al puré, añade la ralladura de limón y el cebollino o perejil o ambos y mezcla bien. Rectifica de sal.
Pasa las bolas por harina y después por la mezcla de harina (puede ser de trigo o de maíz) y huevo.
Fríe en abundante aceite (mejor poner un cazo pequeño por la mitad de aceite e ir friendo de a dos pero que naden en el aceite) y pasarlas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.
Servir caliente o templado.

En este blog encontrarás otras recetas con mejillones:
Meluza con salsa de Mejillones y espárragos verdes.
Empanada de salmón y mejillones.
Pastel de bacalao, gambas y mejillones frescos
Guiso de Mejillones gallegos
Empanada gallega de Mejillones
Mejillones en vinagreta
Merluza gallega del pincho con mejillones en salsa verde

Mejillón en lecho de patata




Hoy presentamos un plato que puede servir tanto como un entrante o como un tapeo muy original, además de ser muy sano y nutritivo para cualquier ocasión. Se trata de los mejillones en lecho de patata, un aperitivo que se puede combinar y servir junto, por ejemplo, con los berberechos al vapor, cuya receta también ya la explicamos en esta misma página.

Sin más, vamos a explicar como realizar este delicioso entrante.


INGREDIENTES [4 personas]:

Mejillones - 3/4 kilo
Patatas cocidas - 3 de tamaño medianas
Sal - Una pizca
Pimienta negra - Una pizca
Pimentón dulce y/o picante - Lo suficiente para espolvorear el plato
Agua
Aceite de oliva virgen extra



ELABORACIÓN DE MEJILLONES EN LECHO DE PATATA

Limpiamos los mejillones, quitando los filamentos que llevan entre las conchas, para ello tenemos que agarrarlo con los dedos y con el cuchillo tirar de estos hasta arrancarlos completamente. Los lavamos bajo el grifo y los colocamos en una cacerola con tapa, cubiertos con agua.
Cuando empiece a calentarse el agua vamos retirarnos la espuma y en el momento de la la ebullición apagamos la cacerola sin retirar la tapa y dejamos unos minutos para que el vapor ayude a que se hagan y se abran totalmente. Dejamos enfriar, colamos el caldo y retiramos el mejillón de su concha y reservamos.
Mientras cogemos las patatas cocidas (ya sabemos que para cocerlas tenemos que ponerlas en agua a cocer unos 20 minutos aproximadamente o 10 minutos en el microondas (pinchándolas previamente con el tenedor, en ambos casos cuando las pinchemos tiene que entrar fácilmente si no es el caso pues unos minutos más). Las quitamos la piel, las partimos en trocitos, salpimentamos y en la fuente que vamos a utilizar las vamos espachurrando con el tenedor hasta forma un lecho uniforme. La consistencia será como la de un puré de patata.
Colocamos los mejillones encima del lecho de patata, espolvoreamos con pimentón dulce o/y picante, y añadimos generosamente (ya que la patata absorberá una buena parte) un chorro de aceite por todo el lecho.
Colocamos en el microondas unos 2 minutos y listo para servir.


ANOTACIONES Y CONSEJOS

Con respecto al caldo o fumet, mi recomendación sería congelarlo y utilizarlo para futuras recetas de pescado (arroces caldosos, pasta con marisco, etc....)

Mejillones al vapor



Los mejillones, o también conocidos en algunos países de América del Sur como choros, pertenecen al grupo de los moluscos bivalvos, del que también son miembros otros moluscos muy utilizados en la cocina como son, entre otros, las almejas, navajas y ostras. Con los mejillones se pueden elaborar numerosos platos. En países como España es muy habitual servirlos cocinados al vapor, para apreciar de este modo todo su sabor. También se utilizan como ingrediente destacado de otras elaboraciones, como por ejemplo para preparar unos deliciosos mejillones a la gallega sobre lecho de patatas o una rica fideuá de marisco.

Cada país tiene sus recetas tradicionales con mejillones, en Holanda y Bélgica se consumen con patatas fritas, tanto es así, que hay establecimientos que solo se dedican a vender este plato. En Grecia podemos encontrar el denominado "midopidafo", que es un plato elaborado a base de mejillones y arroz. En Nueva Zelanda este molusco se acompaña con una vinagreta que incluye chili entre sus ingredientes. Y, en Perú, se hacen los famosos "choros a la Chalaca", que consiste en un plato frío en el que los mejillones se acompañan de verduras.

Estos moluscos gozan de numerosas propiedades nutricionales, siendo ricos en diversos minerales y vitaminas. Si queréis ampliar vuestra información al respecto, os recomiendo la lectura de nuestro artículo; "Descubre las propiedades de los mejillones", en el que os damos interesante información al respecto.

Si os gustan las recetas con mejillones, os invito a que deis una vuelta por la sección de pescados y mariscos de Cocina Casera, donde podréis encontrar numerosas recetas en las que los mejillones ocupan un puesto destacado.


Ingredientes [Para 2-3 personas]:

Mejillones - 1 kilo
Aceite de oliva - 2 cucharadas grandes
Perejil picado - 3 cucharadas grandes
Sal - al gusto
Dientes de ajo - 3 unidades
Vino blanco - 100 mililitros
Pimienta negra - al gusto
Laurel - 1 ramita
Zumo de limón - 1/2 unidad



Elaboración de la Receta:

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los mejillones, retirando, con la ayuda de un cuchillo, los filamentos que hay atrapados entre las valvas y los crustáceos que puedan presentar adheridos a éstas. Para retirar los filamentos es importante tirar de ellos hacia la parte más estrecha de las valvas, esto es; hacia adelante y hacia abajo, para evitar así desgarrar la carne. Tras limpiarlos, los lavamos con agua y ya los tenemos listos para cocinarlos. Reservamos.
A continuación, pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas.
Ponemos a calentar un poco de aceite de oliva en una sartén. Cuando esté caliente, añadimos los dientes de ajo laminados y la ramita de laurel. Cocinamos, a fuego medio, para que los ajos se doren muy ligeramente.
Añadimos el vino blanco, la pimienta y el zumo de medio limón. Llevamos a ebullición y cocinamos durante un par de minutos para que el alcohol del vino se evapore.
Echamos en la sartén los mejillones y un poco de sal. Tapamos y cocinamos , a fuego medio, durante, aproximadamente, 8 minutos, o hasta que los mejillones se abran.
Mientras se cocinan, quitamos los tallos más gruesos al perejil y picamos sus hojas finamente.
Una vez que los mejillones se han abierto, añadimos a la sartén el perejil picado y cocinamos un minuto más.
Retiramos la sartén del fuego y servimos los mejillones. Para ello, retiramos la valva vacía y ponemos en un plato la valva con el mejillón. Por último, regamos los mejillones con el caldo que tenemos en la sartén.
Servimos de inmediato.



Anotaciones y Consejos:

Para elaborar este plato debemos comprar los mejillones, a ser posible, el mismo día de su elaboración, o, como mucho, un día antes. Al tratarse de un producto vivo no debemos almacenarlo en la nevera por un periodo superior de tiempo. Si por cualquier contratiempo tuviésemos que almacenarlos algún día más, no debemos sumergirlos en agua. Cogemos un trapo, lo humedecemos con agua con sal, y envolvemos los mejillones.
A la hora de cocinarlos, debemos retirar los mejillones que no estén vivos, en este sentido, desechararemos aquellos ejemplares que, estando abiertos, no cierran sus valvas tras darles un pequeño golpecito. Del mismo modo, desecharemos los que no se hayan abierto tras las cocción.
Esta misma receta puede ser usada para preparar todo tipo de bivalvos, simplemente prueba a sustituir los mejillones por almejas o berberechos y obtendrás igualmente platos extraordinarios.