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Pastel de puerro, tomate y jamón-fabrisa




6 raciones

Ingredientes
2 tomates medianos pelados y cortados en rodajas finas.
1 lámina de hojaldre redonda
3 huevos
200 ml de leche evaporada o leche entera
100 g de jamón serrano cortado menudo (u otro fiambre de tu gusto)
3 puerros
orégano
80 g de queso (yo utilicé un Idiazabal que tenía pero sirve alguno curado o semicurado que tengas)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
pimienta negra de molinillo.

Instrucciones
Enciende el horno a 200º con calor arriba y abajo y coloca la rejilla en la segunda guía del horno comenzando a contar desde abajo.

Despliega la masa de hojaldre y pincha toda la superficie con la punta de un cuchillo o con un tenedor.

Acomoda la masa dentro del molde, utiliza el papel que trae la masa para evitar que se pegue.

Encima de la masa, coloca otro papel vegetal y encima de este, legumbres o piedritas de hornear (se venden en tiendas de repostería), con el peso evitaremos que el hojaldre se infle.
Hornea 10 minutos, saca la bandeja del horno, retira el papel con las piedritas o legumbres y hornea 8-10 minutos más o hasta que veas que está ligeramente doradito.
Retira y deja enfriar. (deja el horno encendido)

Despunta los puerros, córtalos en rodajitas y póchalos ligeramente en una sartén con una pizca de sal. Deja enfriar y reserva.
Pela y corta los tomates, pica el jamón, bate los huevos con la leche y espolvorea un poquito de sal (muy poquito porque el jamón lleva sal) y una pizca de pimienta negra de molinillo. Reserva.
Montaje.

Cubre la base del pastel con el puerro, a continuación distribuye el jamón.

Continúa con el tomate.

Vierte el huevo batido con la leche, espolvorea orégano.
Hornea unos 30 minutos.
Recupera el pastel, espolvorea el queso por encima y hornea 5 minutos más.
Retira el pastel, deja enfriar y sirve.

Frabiconsejos
Puedes sustituir el hojaldre por una masa brisa comprada o casera


Un bocado jugoso y nutritivo.

Masa pizza casera



Si os gustaron nuestras recetas de masa base para pizza con masa madre y masa para pizza con cerveza, no os podéis perder la receta que os proponemos a continuación, en la que os enseñamos a elaborar unas ricas bases a partir de harina, agua, aceite, sal y levadura de panadería, una receta muy sencilla que tendréis lista, sin apenas esfuerzo, en muy poco tiempo.
Para la elaboración de esta receta hemos seguido la técnica de amasados cortos y reposos, con la que se consigue desarrollar una masa con una estupenda elasticidad sin tener que rompernos las muñecas amasando. Es una técnica muy usada en panadería. Si os gusta hacer pan, os animamos a que la pongáis en práctica, ya veréis como os sorprende el resultado.
Para aquellos que no lo sepan debemos aclarar que la levadura de panadería y la levadura química (también conocida como polvos de hornear) son productos diferentes. En esta ocasión debéis usar levadura de panadería, podéis encontrarla en fresco, o en forma de pequeños gránulos de color marrón, en numerosos establecimientos de alimentación. Os invitamos a que ampliéis vuestra información con nuestro artículo; “Tipos de levadura y su uso en cocina“.
Para esta receta debéis usar una harina apta para hacer pan. La harina para repostería no es la mejor opción. Con nuestro artículo; “Clasificación y tipos de harinas. Una harina para cada uso“, podréis conocer las diferencias entre una y otra.

Ingredientes [Para 3 bases de pizza]:
Harina de trigo – 400 gramos
Agua – 250 gramos
Aceite de oliva – 20 gramos
Sal – 2 gramos
Levadura seca de panadería* – 2 gramos
*Si queréis usar levadura fresca debéis añadir 6 gramos

Elaboración de la Receta
Mezclamos en un cuenco la harina con la sal.
Añadimos la levadura seca y volvemos a mezclar. Es importante que lo hagáis en este orden para que la sal y la levadura no entren en contacto directamente, ya que la acción de la levadura podría verse afectada negativamente.
A continuación, vertemos en el cuenco el agua y el aceite. Con la ayuda de una espátula, o una rasqueta de panadería, mezclamos todos los ingredientes hasta que la harina se hidrate por completo. En ese momento, tapamos el cuenco con un plástico y dejamos reposar la masa durante 20 minutos. A este reposo se le conoce con el nombre de “autolisis”, y durante el mismo la harina se terminará de hidratar, permitiéndonos amasar en menos tiempo. Combinando varios ciclos de amasados cortos, y reposos entre amasados, tendremos lista la masa sin apenas esfuerzo.
Pasados los 20 minutos, untamos con un poco de aceite la superficie de trabajo y volcamos la masa encima. Amasamos durante unos segundos. Para ello, vamos plegando la masa desde los extremos hacia el centro, como si la recogiésemos para hacer una bola. Os recomendamos que echéis un vistazo al vídeo, ya que es la mejor forma de ver cómo llevamos a cabo el proceso. Finalmente, hacemos una bola con la masa (a esta acción se le llama “bolear”), y la metemos en el cuenco ligeramente aceitado. Dejamos reposar durante 15 minutos más.
Pasado el tiempo de reposo, repetimos el paso 4. Durante este segundo ciclo de amasado notaréis que la masa ya ha desarrollado una buena elasticidad, esto ha sido gracias a los tiempos de reposo, durante los que el gluten se sigue desarrollando. Tras este segundo amasado ya tenemos la masa lista para iniciar la fermentación. Tras amasar durante unos segundos, volvemos a formar una bola y la metemos en el cuenco donde la dejamos que repose hasta que doble su tamaño.
Una vez que la masa ha doblado su tamaño, la volcamos sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada.
Formamos una bola llevando los bordes hacia el centro.
Con la ayuda de una rasqueta metálica de panadería, o un cuchillo bien afilado, cortamos la masa en tantas porciones como bases de pizza queramos preparar. Nosotros la hemos dividido en 3 trozos.
Tras dividir la masa, formamos una bola con cada uno de los trozos.
Tapamos las bolas con un tapo y las dejamos reposar durante 10 minutos. Durante el reposo, el gluten se relaja, lo que nos facilitará la labor de estirar la masa.
En este punto podemos decidir si congelamos las bolas de masa para tenerlas listas para usar en cualquier momento. Si las vamos a congelar, no es necesario dejarlas reposar 10 minutos
Pasado el tiempo de reposo, ya podemos hacer uso de un rodillo para estirar las bolas de masa y usarlas para preparar una rica pizza. También podemos congelarlas una vez estiradas, para ello, las envolvemos en una lámina de papel vegetal y las guardamos dentro de una bolsa antes de meterlas en el congelador.

Anotaciones y Consejos
En el caso de que uséis levadura fresca debéis disolverla previamente en un poco de agua y añadirla a la masa junto con el resto de líquidos. La levadura seca activa no necesita ser disuelta de manera precia, la añadiremos directamente a la masa.
El tiempo de fermentación necesario para que la masa doble su tamaño va a estar determinado por la temperatura ambiente y la cantidad de levadura que añadáis a la masa. En el caso de la receta de hoy, la masa puede estar lista en, aproximadamente, dos horas y media si la temperatura en la cocina ronda los 28º C. Os aconsejamos que no os guiéis por el tiempo, el mejor indicador es el estado de la masa.
Si queréis obtener una masa de calidad superior, os recomendamos que, justo en el momento de iniciar la fermentación, metáis el cuenco en la nevera y lo dejéis reposar hasta el día siguiente.

MAS RECETAS DE MASA DE PIZZA de cocina-casera.com

Pizzas

http://www.cocina-casera.com/search?q=pizza&m=1

Recetas de Quiche


El quiche es un pastel salado típico de la cocina francesa. Consiste en una base de masa quebrada que se suele rellenar con una mezcla de huevos batidos y crema de leche a la que se añaden diversos ingredientes, entre los que se pueden encontrar todo tipo de carnes, pescados, mariscos y verduras. Una vez que se rellena la base, se lleva al horno donde se hornea hasta que el huevo cuaja. Como muestra de la enorme variedad de este tipo de pasteles que se puede elaborar, hoy os proponemos un recopilatorio de algunas de las recetas de quiche que ponemos a vuestra disposición en nuestra página. A pesar de ser recetas muy diferentes unas de otras, tienen algo en común; todas ellas son deliciosas.

Las recetas seleccionadas son muy sencillas y rápidas de preparar. Aunque la masa quebrada la podéis comprar en una tienda, yo os recomiendo que la hagáis en casa siguiendo las instrucciones que podréis encontrar en nuestra receta de masa quebrada. Además, en el paso a paso de cada una de las recetas de quiche, también os explicamos como preparar esta masa. Os invito a mirar alguno de los vídeos para que comprobéis lo sencillo de su elaboración. Sentíos libres de cambiar ingredientes, para elaborar vuestros propios rellenos. Partiendo de la base de huevos batidos y crema de leche o nata es muy sencillo preparar infinidad de pasteles salados.

Dos de las recetas elegidas están elaboradas con verduras, se trata del quiche de hinojo y tomate y del quiche de coliflor y brócoli, ambas ideales para personas que no pueden comer carne o para vegetarianos. En las otras dos, la del quiché Lorraine y el quiché con Roquefort, se hace uso de algún tipo de carne. El resultado obtenido con cualquiera de ellas es magnífico.

Ya os paso a presentar las recetas elegidas, tres de ellas las acompañamos de un vídeo en el que podéis ver, con todo lujo de detalles, todo el proceso de elaboración. Si tenéis interés en ver el paso a paso de la receta escrita, o una fotografía del plato resultante en cada caso, solo tenéis que pinchar en el título que aparece subrayado. Espero que esta colección de recetas de quiche os guste tanto como a mí, y que os animéis a preparar alguna de ellas, porque estoy seguro de que son platos que cautivaran a toda la familia.

¡Comenzamos!

Quiche de hinojo y tomate
¿Conocéis el hinojo? En este quiché es este el ingrediente estrella, al ser el que aporta gran parte del sabor y aroma a este plato. Desde el punto de vista nutricional, este pastel es muy completo, ya que en él se encuentran las proteínas, hidratos de carbono y grasas que nuestro cuerpo necesita a diario para mantenerse en un pleno estado de salud. Su elaboración es, como en casi todos los quichés, muy rápida y poco laboriosa. Son platos ideales para preparar para cualquier comida del día, o, incluso, para hornear el día previo a su consumo, puesto que con el paso de las horas su aroma y sabor se intensifica.


Quiche Lorraine


Este es una de los quichés cuya popularidad se ha extendido a mayor número de regiones. Se trata de un plato que surge de una variación de la clásica receta de quiche de la zona de Lorena, en Francia, que solo incluía huevo y nata. El Lorraine incorpora, además, algunas verduras e ingredientes cárnicos, como bacon , jamón, mortadela, etc, dando lugar a un plato de sabor delicioso que no te dejará indiferente. Atrévete a innovar e incluye aquellos ingredientes que desees, solo usando ingredientes diferentes se obtienen platos diferentes, y, en muchas ocasiones, sorprendentemente sabrosos.



Quiche de coliflor y brocoli

En esta receta se combinan dos hortalizas llenas de propiedades nutricionales, siendo ambas una magnífica fuente de fibra, de diversas vitaminas y de minerales. En la elaboración de esta receta, a diferencia de las anteriores, no se añaden huevos, en su lugar se prepara una bechamel casera que se añade en último lugar y sirve para ligar el resto de ingredientes. Además, es este un plato ideal para personas vegetarianas, e, incluso, para veganos. En este caso solo tenemos que cambiar la leche de vaca empleada para elaborar la bechamel por un a leche vegetal, como, por ejemplo, de almendra o soja. Otra de las diferencias con las dos recetas anteriores es que la base de este quiche no está hecha con masa quebrada, si no con masa de hojaldre.


Quiche de Roquefort

Cierra esta colección una elaboración que guarda muchas similitudes con el quiche Lorraine. En ambos casos se usa como ingrediente algún producto cárnico. Si en nuestra receta de Lorraine usábamos mortadela, en el caso de este quiche, el bacon es el producto cárnico elegido. Como en las dos primeras recetas, aquí también se hace uso de huevos batidos y nata para conformar una mezcla que sirve para cohesiones el resto de ingredientes. El toque de sabor destacado lo aporta el queso Roquefort que contrasta maravillosamente bien con el resto de ingredientes. ¡Probadlo y nos contáis!




Y aquí termina la colección de hoy, espero que los platos que os hemos presentado hayan sido de vuestro agrado, y que, sus indicaciones, así como los vídeos, os sean de gran ayuda a la hora de preparar cualquiera de estas elaboraciones. Si os habéis quedado con ganas de ver más recetas, a continuación os dejo un enlace que os llevará directamente hasta algunos de los mejores platos de nuestra página. ¡No os los podéis perder!
¡Hasta pronto!