Ingredientes:
5 huevos
200 g de azúcar
600 g de queso crema tipo Philadelphia (a temperatura ambiente)
500 ml de nata para montar (crema de batir)
20 g de harina de trigo o maicena
Papel vegetal para forrar el molde
Preparación
Precalentar el horno a 210°C con calor arriba y abajo.
En un bol grande, batir el queso crema con el azúcar hasta obtener una mezcla suave y sin grumos. Se puede hacer con varillas eléctricas o manuales.
Añadir los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición.
Incorporar la nata poco a poco, alternándola con los huevos, sin dejar de batir hasta que la mezcla esté homogénea.
Tamizar la harina o la maicena e integrarla suavemente en la mezcla a velocidad baja para evitar grumos.
Forrar un molde desmontable de 22 cm con papel vegetal. Para facilitar su adhesión, se puede mojar y escurrir antes de colocarlo.
Verter la mezcla en el molde y hornear durante 40 minutos. Si se prefiere una tarta más cuajada, se puede dejar unos minutos adicionales.
Una vez finalizado el tiempo de horneado, la tarta tendrá un aspecto tembloroso e incluso parecerá cruda. Esto es normal.
Apagar el horno y dejar la tarta dentro con la puerta entreabierta (se puede usar una cuchara de madera para mantenerla abierta). Dejar enfriar en el horno durante al menos 5 horas o, idealmente, toda la noche.
Retirar la tarta del horno, desmoldar con cuidado y quitar el papel vegetal.
Esta tarta no necesita acompañamientos como mermeladas o frutas. Su sabor y textura la hacen perfecta tal cual.
Espero que disfruten de esta receta y que la preparen muchas veces. ¡Un abrazo y buen provecho!