Pechuga de Pollo al Horno Truco Para Pechugas Jugosas

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Rollito de pechuga de pollo muy jugoso

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Helados

En el verano aumenta de manera espectacular el consumo de helados y sorbetes, uno de los postres preferidos de los niños -y los no tan niños-. ¿Quién puede resistirse a un polo en una calurosa tarde veraniega? ¿Y a un cremoso helado de yogur con frutas? En casa se pueden elaborar de una manera sencilla en cualquiera de sus variantes. Y es que los ingredientes son cotidianos, accesibles, y la preparación resulta muy fácil. A continuación se cuenta cómo hacer deliciosos helados caseros, ya sean cremosos o de hielo. Elaborar helados en casa es bastante sencillo. Los ingredientes son cotidianos y solo se necesita tener un congelador para hacerlos. La principal diferencia entre los helados está en sus ingredientes: Los helados cremosos contienen leche en cualquiera de sus variedades (yogur, nata, leche en polvo...). También llevan huevos y azúcar para la base, a la que luego se agregan frutas, chocolate, café, esencias, etc. Los sorbetes o helados de hielo se elaboran a partir de zumos de frutas o de hielo junto con un almíbar que suele contener pulpa de frutas o sabores variados (como café). Se presentan en forma de sorbete, granizado o los famosos y ricos polos de hielo. Helados cremosos y biscuits  Imagen: CONSUMER EROSKI En este grupo de helados siempre se parte de una base cremosa de un lácteo (natilla, crema inglesa, yogur, leche o nata montada) a la que luego se va agregando el resto de los ingredientes. El más sencillo de elaborar es el helado cremoso de yogur. Las proporciones son las siguientes: 250 gramos de yogur, 250 gramos de frutas troceadas o trituradas y una yema de huevo para dar más finura al helado. Se mezclan los ingredientes, se prueba la base y se pone el punto de azúcar o de dulzor a nuestro gusto (en lugar de azúcar es posible emplear miel o mermelada). Una vez que están todos los ingredientes mezclados, se vierten en un recipiente apto para congelar. Si se prepara el helado cremoso a partir de una natilla (ya sea casera o comercial), solo se deben batir tres claras a punto de nieve, mezclar con cuidado con 300 gramos de la natilla elegida fría e introducir en los moldes para congelar. ¡Listo! Para enfriar las bases, hay dos opciones. O bien se mete la mezcla en una heladera y se remueve de manera continua (esto formará un helado cremoso y homogéneo), o bien se elige una alternativa más casera pero que también da buenos resultados: introducir la mezcla en el congelador en un molde y de vez en cuando removerla, de tal manera que el helado quede cremoso y no cristalice.  Imagen: CONSUMER EROSKI Otra de las variedades es el biscuit helado, que es el resultado de mezclar huevos, nata y el sabor deseado (como vainilla, limón, licores, galletas, etc.). En algunos casos se le pueden añadir claras a punto de nieve, para que tenga una textura más esponjosa. La ventaja que tienen los biscuits es que no cristalizan por su contenido en nata. Para que se enfríe y solidifique tan solo hay que introducirlo en el congelador, por lo que es idóneo para hacer helados con sabores más complejos y con elementos sólidos como trocitos de galletas, bizcochos, pepitas de chocolate o frutas enteras. Para elaborar un biscuit se necesitan cuatro yemas de huevo batidas con 100 gramos de azúcar. Se montan las cuatro claras a punto de nieve y, por otra parte, se montan 250 gramos de nata. Se incorporan con suavidad las claras montadas a las yemas batidas con azúcar. Luego, con el mismo cuidado, se agrega la nata montada y, por último, unas cuatro cucharadas del elemento elegido (puré de plátano, frambuesas, manzana... o frutas con café, con cacao...). Una vez preparado el biscuit, se vierte la crema obtenida en moldes que se meten en el congelador durante seis horas hasta que se endurezca y esté listo para servir. ¡Exquisito! Helados de hielo y sorbetes Los helados de hielo son los más populares entre los pequeños en la época estival. Se elaboran en su gran mayoría con frutas, en especial con las que tienen mucha agua en su composición, como naranja, limón, piña, sandía o melón. También se hacen con la pulpa de frutas carnosas y dulces como las fresas, el melocotón, las cerezas o el kiwi. En todos estos casos, las proporciones en peso no son tan determinantes para conseguir un refrescante polo o sorbete. Su sabor y textura dependerán de la madurez de la fruta y de su intensidad de sabor.  Imagen: CONSUMER EROSKI En primer lugar, se hace un zumo o un licuado de la fruta con la que se quiera preparar el helado. Una vez triturada, se cuela para que quede un helado sin trocitos de frutas o se deja tal cual si lo que se prefiere es encontrar trocitos de pulpa según se va chupando el polo. Después de hacer el zumo, se elabora un almíbar a punto de hebra. El almíbar debe pesar la mitad que el zumo. Así, si se han hecho 250 gramos de zumo de fruta, se emplearán 125 gramos de azúcar con unas cucharadas de agua. Se calienta hasta que se deshaga el azúcar y se convierta en un líquido transparente y viscoso. Se deja templar, con cuidado de que no se solidifique, y se mezcla el almíbar con el licuado o zumo de frutas. Se remueve hasta que se deshaga. Cuando se tenga preparada la mezcla, se va introduciendo en una sorbetera (si se quiere elaborar un sorbete o un granizado), o en unos moldes de helados con un palito en el interior para después congelarlo durante seis horas, hasta que se solidifique (para tener un exquisito polo o helado de hielo natural

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/en_la_cocina/trucos_y_secretos/2015/06/16/222096.php

Larpeira gallega



Ingredientes
Prefermento.
130 gr. de harina de fuerza
70 gr. de leche
10 gr. de levadura fresca
1 cucharadita de azúcar
Para la masa principal
-60 gr. de leche
- 70 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- 2 huevos.
- 15 gr. de levadura fresca de panadería.
- Unas cuantas gotas de aroma de anís o extracto.
- 450 gr. de harina de fuerza.
- 1 pizca de sal
- 120 gr. de azúcar
Crema
400 gr. de leche entera
170 gr. de nata (puedes sustituirla por leche entera) no importa el porcentaje de materia grasa
130 gr. de azúcar
La piel de un limón o una vaina de vainilla
5 yemas de huevo (o 5 huevos con clara incluida) (los míos, huevos de aldea, ¿se nota?)
50 gr. de maizena.
Para decorar
- huevo batido para decorar
- Azúcar humedecido con gotas de anís
- Cerezas confitadas (opcional)
Almíbar para el acabado
- 100 gr. de azúcar
- 125 gr. de agua
- Gotas de aroma o extracto de anís.

Instrucciones
Crema

– Pon a calentar la leche (reserva medio vaso) y la nata con la piel de limón. Antes que hierva, añade el azúcar y mantén a fuego bajo sin que llegue a ebullición . Retira la piel de limón.
– Disuelve en un cuenco la maizena en el medio vaso de leche que habías reservado y añade las yemas batiendo bien con unas varillas y la vas agregando a la mezcla leche-nata, al tiempo que revuelves.
– Aumenta un poco el fuego (pero poquito) y sin dejar de remover, espera hasta que llegue a ebullición y espese. Apaga el fuego.
Viertes la crema en una fuente y la tapas con film transparente así evitarás que se forme costra.
Prefermento
Pon todos los ingredientes del prefermento en un recipiente y amasa durante unos minutos hasta que liguen bien, forma una bola e introduce la masa en un bol , cubre con film transparente y deja reposar en un lugar abrigado durante 2-3 horas o toda la noche en el frigorífico.
Masa final:
Pon en un bol el azúcar , la leche, la mantequilla, los huevos, la levadura, el aroma o extracto de anís, la harina de fuerza, la sal y la masa del prefermento (cortada a mano en trozos), mezcla a mano hasta que todo haya ligado, vuelca en la superficie de trabajo y amasa durante cinco minutos. Deja reposar diez minutos y vuelve a amasar cinco minutos. Repite nuevamente otra tercera vez.
Bolea, espolvorea harina y guárdala en un recipiente enharinado, tapa con film transparente y guarda en un lugar a salvo de corrientes (dentro del horno o dentro del microondas es un buen lugar) durante aproximadamente una hora o hasta que casi doble su tamaño.
- Aprovechamos esta horita de reposo de la masa y hacemos el almíbar que no es otra cosa que poner todos los ingredientes en un cazo y dejarlos hervir a fuego medio-bajo durante 5 o 6 minutos, notarás como espesa. Reserva.
Recupera la masa que ya habrá levado lo suficiente y amásala suavemente sobre la superficie de trabajo para desgasificarla un poco. Forma una bola alisándola bien con las manos.
La masa pesará ahora más o menos unos 900 gr. divídela en dos bolas iguales , aplástalas ligeramente con el rodillo hasta que quede más o menos un círculo de un centímetro y medio de espesor.
- Coloca en dos bandejas de horno forradas con papel de hornear o lámina de silicona, las larpeiras, posiblemente al pasarlas, encojan un poco, no importa, es normal, déjalas cinco minutos y recoge por los extremos el papel de hornear con la larpeira en el centro, pásala a la encimera y vuelve a estirar la masa con el palo de amasar. Pásala nuevamente a la fuente de hornear, practica cortes profundos (da igual que llegues a cortarla hasta el fondo, al hornear se unirá) en rombos o en cuadrados, como más te guste. (La razón de efectuar cortes tan profundos es que por ahí pondremos la crema y le quedará exquisito y jugoso a la masa)
- Cubre con papel film (que quede flojo, deja que pueda crecer sin dificultad) y déjalas reposar durante una media hora.
- Horno, ahora es el momento de encender el horno (200º) para que esté en punto óptimo de calor cuando se horneen las larpeiras.
- Ya ha pasado la media hora y las Larpeiras han crecido bastante. Rellenamos de crema la manga pastelera, utilizamos una boquilla no muy grande (puede ser riza o no, a tu gusto) y ponemos un generoso cordón de crema por donde hemos efectuado los cortes. Como la masa habrá crecido, los cortes ya no estarán tan abiertos, con mimo y cuidado los separamos un poco para que la crema penetre más, así quedará más rica.
- Ponemos en cada cuadradito o rombo un cereza confitada (o media, o cuarta) y un poquito de azúcar apenas humedecida por unas gotitas de anís.
- Hornea entre 20 y 25 minutos, bajando la temperatura a 180º después de los primeros 7 minutos de cocción. Puedes hornearlas en función ventilador una arriba y otra abajo, o que esperen turno y primero una y después la otra con calor arriba-abajo. Yo lo que hago es en cuanto tengo preparada la primera (con crema, azúcar, etc.) la meto directamente al horno) Después voy con la segunda y cuando he terminado, ya a la que está en el horno le falta poco, así que meto la segunda por debajo de la primera y durante un ratito, están las dos juntas en el horno. A los diez minutos ya saco la primera y se queda sola la que he puesto segunda. La mayor parte del tiempo se hornean solas.
- Cuando ya están horneadas las disponemos sobre una rejilla y a continuación vamos a cometer un desatino que será, pinchar con una brocheta toda la superficie de las Larpeiras ¿y con qué motivo, os estaréis preguntado? pues es sencillo, a continuación y sirviéndonos para ello de un pincel, vamos a extender todo el almíbar en cada una de las larpeiras y para que empape bien es que pinchamos la Larpeira, os aseguro que funciona.
Claro que con tanto almíbar, el azúcar ya no se aprecia, así que le ponemos otro poquito al lado de las cerezas.
- A mí me había sobrado crema, así que a una de las Larpeiras (para la otra ya no tenía) volví a pasarle otro cordón de crema por encima del que le había puesto antes de meterla al horno y no se os ocultará que queda mucho más bonita porque la crema al sacarla del horno siempre se ve como más opaca.
- Listas las Larpeiras para a Noite de San Xoan!!

Frabiconsejos
– Si no quieres la crema enriquecida, sólo tienes que sustituir la nata por leche y tendrás una crema “casi” igual de rica.
– Puedes aromatizar con cáscara de naranja, con vainilla, canela, etc.

ANÍS: Es un ingrediente clave en la Larpeira, clave y característico, pero si no te gusta, no vas a dejar de comer o hacer la Larpeira, lo sustituyes por otro aromatizante que te agrade, limón, coñác, vainilla, lo que te guste.

Chocolate líquido



Si hace unas semanas os compartíamos nuestra receta para elaborar un rico chocolate para churros, en esta ocasión os proponemos la receta para hacer chocolate líquido, una preparación que resulta ideal para enriquecer numerosas dulces. Podemos tomarlo solo o usarlo, por ejemplo, para bañar un bizcocho casero, acompañar en caliente a un helado, como cobertura de tartas (añadiendo algún tipo de gelificante), etc.

A diferencia del chocolate que se suele consumir con churros y porras, con la receta de hoy se obtiene un producto mucho más fluido. Si lo deseáis, podéis espesarlo manteniéndolo al fuego durante más tiempo.

La preparación de este chocolate es muy sencilla y rápida de hacer. En cuestión de unos pocos minutos lo tendréis listo. Os recomiendo que respetéis las cantidades de los ingredientes, ya que si añadís demasiada azúcar, el sabor del cacao quedará enmascarado. Por desgracia, la industria alimentaria nos tiene acostumbrados a productos ricos en azúcares, en el caso del cacao que encontramos en las estanterías de los supermercados, si nos fijamos en la lista de ingredientes que lo componen, en primer lugar aparece el azúcar, y el cacao, que debería ser el absoluto protagonista, queda relegado, en el mejor de los casos, a un modesto segundo puesto. Aunque su precio es superior, os recomendamos que, por sus grandes cualidades y su inconfundible sabor, intentéis conseguir cacao puro sin azúcar añadido, de este modo, conseguiremos un chocolate delicioso con sabor a cacao, y no una bebida azucarada con un regusto a algo parecido al cacao.

Ingredientes [Para 1 persona]:
Cacao puro en polvo - 4 cucharadas grandes
Leche - 300 mililitros
Azúcar granulado - 3 cucharadas grandes

Elaboración de la Receta
Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora eléctrica. No importa en el orden que los añadamos.
Introducimos el brazo de la batidora hasta el fondo del vaso. Comenzamos a batir, a velocidad media, hasta que el cacao y el azúcar se disuelvan en la leche.
Ahora, vertemos en un cazo el contenido del vaso. Comenzamos a calentar, a fuego medio, sin dejar de remover con un batidor.
Cuando la leche rompa a hervir, bajamos el fuego, de modo que se mantenga un hervor muy moderado, y cocinamos durante 2-3 minutos.
Tras 2-3 minutos, apartamos el cazo del fuego. Ya tenemos listo nuestro chocolate líquido.

Anotaciones y Consejos
Volvemos a insistir en que, si queréis obtener un magnífico chocolate, uséis cacao puro sin azúcar añadido, de este modo lograréis un sabor a cacao inconfundible, nada comparable a los sucedáneos de cacao (con alta concentración de azúcar) que suele vender en la mayoría de establecimientos.
Para esta receta hemos usado leche de vaca, pero podéis elaborarla también con leche vegetal. Os recomendamos especialmente la de soja o la de almendras.

Calamares fritos



Ingredientes
800 gramos de calamares pequeños
120 gramos de harina común
aceite de oliva
pimienta
sal
1 limón


Elaboración
Limpiamos bien los calamares y los cortamos en ruedas. Los tentáculos los dejaremos enteros.
Ponemos en un bol la harina a la que añadimos una pizquita de sal y pimienta recién molida. La mezclamos bien y vamos pasando las ruedas de calamar por la harina. Conviene poner pocas y con la ayuda de una cuchara asegurarnos que quedan bien impregnadas por todos los lados. Con los tentáculos haremos lo mismo.
Ponemos abundante aceite de oliva en una sartén o en una freidora como hicimos nosotros.

Truco
Para saber si el aceite está caliente, ponemos un trocito de pan en el aceite y si éste saca pompas lo tenemos listo para poner los calamares.
Ponemos un puñadito de calamares y dejamos fréir, en apenas un minuto los tendremos listos.
Los sacamos a papel absorbente y añadimos otro puñado hasta tener todos fritos. Es importante no poner muchos a la vez para que se hagan bien.
Los ponemos todos juntos en un plato con el limón cortado en gajos o por la mitad. Añadimos una pizquita de sal por encima de los calamares y listos para consumir.

Rosquillas de leche condensada


¿Y que es lo segundo que más alegrías me reporta después de los viernes...?...Pues sí!, lo habéis adivinado!! los DULCES, como me gustan!!. tartas , bizcochos, flanes, natillas, buñuelos, rosquillas, habrá algo más rico que una rosquilla, si es que no necesitamos tanto nitrógeno líquido, ni tanto oro comestible para preparar una delicia como esta. Así que manos a la obra y a disfrutar del fin de semana.


Ingredientes:
Una lata de leche condensada pequeña(370 gramos).
cuatro huevos L.
625 gramos de harina para bizcochos.(lleva levadura)
Ralladura de limón (De uno ó dos limones).

Para el almíbar:
Un vaso de Azúcar,
Vaso y medio de agua,
Una copita de coñac,
Una rama de canela .

Para emborrizar:
Azúcar y canela.
Aceite para freírlas.

Preparación:
Batir la leche condensada con los huevos y la ralladura de limón, hasta conseguir una mezcla espumosa.

Vamos incorporando poco a poco la harina tamizándola con un colador (si no disponemos de tamiz).
La mezclaremos hasta conseguir una masa que no se pegue mucho en las manos, pero que no esté muy dura y compacta puesto que las rosquillas quedarían más secas y duras. (Solo la harina justa, mejor siempre algo menos).
Para formar las rosquillas nos iremos espolvoreando las manos de harina para que no se nos peguen en ellas, vamos formando churros que cerraremos en forma de rosquillas.
El aceite no debe estar excesivamente caliente para que se hagan bien por dentro sin quemarse, crecerán mucho mientras se fríen.
Una vez frías, prepararemos un almíbar por el que iremos pasando las rosquillas, dejando que se impregnen un poco y cuidando de que no se partan.
Las sacamos del almíbar, las emborrizamos (como me gusta esta palabreja) por azúcar y canela y listas para comer!.


Bizcocho de naranja




El bizcocho, o también llamado bizcochuelo, es un tipo de masa muy usada en repostería para elaborar gran cantidad de productos, como tortas, pasteles o tartas. Entre los ingredientes principales tenemos los huevos, la harina y el azúcar, aunque también es habitual hacer uso de algún elemento graso como puede ser el aceite de girasol. En nuestro recetario podéis encontrar una gran variedad, como nuestro bizcochuelo marmolado con chocolate o nuestro original bizcocho de chocolate sin harina.

Estos dulces se elaboran de manera sencilla, haciendo uso de ingredientes al alcance de cualquiera. Con la intención de que conozcáis algunos aspectos importantes de la elaboración de cualquier bizcocho, os invitamos a que echéis un vistazo a nuestro artículo; "Consejos para elaborar el bizcocho perfecto", en el que os damos algunas recomendaciones que os vendrán muy bien para obtener un magnífico resultado.

En la receta de hoy os proponemos un bizcocho de naranja. A diferencia de otras recetas, en las que solo se usa la ralladura de la naranja, aquí vamos a usar la naranja entera, sin pelar. Esta receta se la vi hacer por primera vez a mi madre. Mi padre tiene un pequeño huerto con naranjos, mandarinos, pomelos y limoneros. Desde finales de octubre hasta bien entrado el verano en casa de mis padres no faltan las naranjas, así que mi madre aprovecha estos meses para elaborar todo tipo de dulces en los que los cítricos ocupan un lugar muy destacado. Recuerdo que de niño en casa siempre había un grueso bizcocho de naranja o limón, elaborados ambos de manera muy similar al de la receta que a continuación iniciamos.




Antes de empezar, he de hacer un apunte importante; a la hora de elegir la naranja, os debéis asegurar de que se trata de un fruto de piel lo más fina posible, ya que si es de piel gruesa, tendrá una zona blanca también gruesa (zona situada entre los gajos y la epidermis externa). Si no encontráis naranjas de piel fina, debéis retirar la mayor cantidad posible de esa parte blanca, ya que si no lo hacéis os aportará un toque amargo poco agradable.







Ingredientes [Para 8 personas]:
Harina de trigo - 300 gramos
Azúcar - 235 gramos
Huevos - 3 unidades
Naranja - 1 unidad
Levadura - 5 gramos
Sal - una pizca
Aceite de girasol - 90 gramos
Nata líquida - 100 gramos


Elaboración de la Receta
En primer lugar, lavamos muy bien la piel de la naranja y, tras quitarle los extremos, la cortamos en trozos. Ponemos éstos en el vaso de la batidora eléctrica.
Añadimos una pizca de sal, la nata líquida y el aceite de girasol.
Trituramos hasta obtener un puré fino.
Cascamos los huevos y los echamos en un cuenco grande.
Añadimos al cuenco el azúcar.
Con el accesorio de varilla de la batidora eléctrica, batimos ambos ingredientes hasta obtener una mezcla espumosa.
A continuación, incorporamos, poco a poco, los ingredientes que tenemos en el vaso de la batidora, mientras que continuamos batiendo para que se incorporen a la mezcla.
Mezclamos en un cuenco la harina y la levadura química.
Con la ayuda de un colador, tamizamos la harina directamente en el cuenco donde tenemos los ingredientes líquidos. Incorporamos la harina poco a poco. Con un batidor de mano, realizamos movimientos envolventes para que la harina vaya siendo absorbida.
Ponemos el horno a calentar a 180ºC.
Una vez que hemos incorporado toda la harina, untamos con aceite de oliva un molde para horno. Para ello, podemos ayudarnos de una servilleta de papel de cocina. Nosotros hemos usado un molde de 23 centímetros de diámetro. Tras untarlo con aceite, lo espolvoreamos con una fina capa de harina. Sacudimos el molde para retirar el exceso de harina.
Con la ayuda de una espátula, vertemos la masa en el interior del molde.
Llevamos al horno y horneamos, a 180ºC, durante 40 minutos o hasta que el bizcocho esté cocido. Para comprobar el punto de cocción, pinchamos con un palillo, si al retirarlo no se aprecian restos de masa, nuestro bizcocho está listo, si, por el contrario, hay restos, debemos prolongar la cocción unos minutos más.
Cuando el bizcocho esté cocido, lo sacamos del horno y, sin desmoldarlo, lo dejamos enfriar sobre una rejilla metálica.
Una vez que esté frío, ya podemos desmoldar y servir.

Patatas a la sidra



La patata se compone básicamente de un 75% de agua (porcentaje que puede oscilar según la variedad), en torno al 20% de almidón, entre el 1 y 2% de fibra en forma de celulosa y un 0,15% de componentes grasos. Los carbohidratos son el componente más importante de este tubérculo, llegando a estar presente en un porcentaje del 80% de la materia seca. Además, es muy destacable la presencia de vitamina C. En este sentido, el consumo de unos 300 gramos de patata cocida nos aportan en torno al 75% de las necesidades diarias de vitamina C. En cuanto a su aporte calórico, esos mismos 300 gramos suponen un 8% de calorías. En resumen, consumiendo patatas estamos introduciendo en nuestro organismo una buena cantidad de hidratos, proteínas, vitaminas del complejo B e importantes minerales como en fósforo y el hierro.
Este tubérculo, que llegó a Europa procedente de Sudamérica, se ha ido abriendo poco a poco paso en las cocinas de medio mundo, siendo en la actualidad uno de los productos estrella de la cocina mediterránea. En Cocina Casera hemos usado este ingrediente en muchos platos, como en el caso de nuestras recetas de tortilla de patatas y patatas a la riojana. Pero tenemos muchas otras, para verlas os invitamos a que pinchéis en el siguiente enlace: recetas con patatas.

La receta que os proponemos hoy es un humilde guiso elaborado a base de patatas y otras verduras, entre las que destacan los calabacines y los puerros, todos ellos productos al alcance de todo el mundo. El ingrediente que aporta el sabor y el toque especial a este plato es la sidra de manzana. La elaboración de esta receta es sumamente sencilla y el resultado es un guiso delicioso y muy aromático que resulta ideal como plato principal, o como guarnición de un pescado o una carne. A pesar de que la receta tal cual es sublime, podéis enriquecerla añadiendo, por ejemplo, unos trozos de chorizo.

Ingredientes [Para 4 personas]:
Cebolla mediana - 1 unidad
Puerro - 2 unidades
Patata - 600 gramos
Calabacín - 3 unidades
Zanahoria - 2 unidades
Manzana - 1 unidad
Nata líquida - 250 mililitros
Sidra - 250 mililitros
Caldo verduras - 250 mililitros
Aceite de oliva - 3 cucharadas grandes
Sal - al gusto
Pimienta negra - al gusto
Perejil - 1 cucharada grande


Elaboración de la Receta
Pelamos la cebolla y la picamos finamente. Si usáis cebollas pequeñas, como en nuestro caso, debéis picar dos unidades.
Ponemos a calentar aceite de oliva en una olla. Cuando esté caliente, añadimos la cebolla picada. Cocinamos a fuego medio para que se vaya ablandando.
Mientras tanto, pelamos las zanahorias y las cortamos en trozos pequeños. Añadimos éstos a la olla.
Lavamos y picamos finamente los puerros. Los incorporamos a la olla.
Con la ayuda de un pelador, retiramos la piel a los calabacines. Quitamos los extremos y cortamos el resto en trozos medianos. Seguidamente, los añadimos al guiso.
Pelamos las patatas y las cortamos en tacos gruesos. Echamos éstos a la olla.
Pelamos la manzana, la descorazonamos y cortamos su carne en trozos de tamaño mediano. Ponemos en la olla.
Por último, añadimos la sal, la pimienta, el caldo vegetal, la nata líquida y la sidra. Removemos bien y cocinamos a fuego medio, manteniendo un hervor moderado, hasta que las patatas estén tiernas, lo que puede llevarnos unos 20-25 minutos.
Mientras el guiso se cocina, quitamos los tallos más gruesos al perejil y picamos sus hojas finamente.
Cuando las patatas estén listas, añadimos a la olla el perejil picado y removemos para que éste se distribuya uniformemente.
Nada más incorporar el perejil, retiramos la olla del fuego y servimos.

Anotaciones y Consejos
Os recomiendo que para preparar esta receta elijáis patatas viejas, ya que dotarán de mayor cuerpo a este plato.
Si podéis conseguirla, os aconsejo usar sidra natural no carbonatada, muy superior en sabor

Tarta a las tres leches

Es una tarta muy demandada y seguro que su versión te va a encantar. Ya sabes que puedes ver su trabajo en su página de facebook donde publica a diario o en su blog “Cocina con Clau“.
Tarta a las tres leches, la receta:
Esta deliciosa tarta es un bizcocho esponjoso ideal para absorber el baño que se le hace con la crema que es una mezcla de tres tipos de lácteos, de allí su nombre 3 leches, la has probado ya?.
El origen de esta deliciosa tarta no está del todo claro ya que muchos países de Latinoamérica se disputan el mismo. Yo solo te puedo contar que desde que tengo uso de razón la deliciosa tarta 3 leches estuvo presente durante toda mi vida en Venezuela. Hoy en día, de vez en cuando, se cuela en alguna celebración familiar acá en España y esta receta es sencillamente fácil de hacer, la aprendí de mi hermana pequeña.
En Venezuela la solían vender en envases pequeños para llevar. La encargabas o la pedias como postre en alguna comida. Es puro vicio esta Tarta. Tanto que eres capaz sin darte cuenta de comértela toda.
Mi versión es baja en azúcar, más que nada porque me gusta que la gente repita y no se empalague. Así que creo haber logrado la proporción justa de dulce.


Ingredientes:
Para el bizcocho:
5 huevos y 170 gr. de azúcar
200 gr. de harina y una cucharadita de polvo de hornear
Un chorrito de vainilla

Para la crema:
740 gr. de leche condensada
350 gr. de leche evaporada
200 ml. de crema de leche o nata líquida

Para el merengue:
3 claras de huevo y 120 gr. de azúcar
1/2 cucharadita de tamaño café con cremor tártaro.

Tarta a las tres leches, preparación:
Preparación Bizcocho: Precalentar el horno a 200º. En una batidora mezclamos los huevos y seguidamente añadimos poco a poco el azúcar, continuamos batiendo hasta que la mezcla triplique su volumen. En este punto agregamos las vainas de vainilla o extracto de vainilla y la harina cernida que habremos mezclado previamente con el polvo de hornear. Cuando esté todo integrado colocamos la mezcla en un molde enmantequillado y enharinado. Llevar al horno aproximadamente de 25 a 30 min, pinchar el bizcocho con un cuchillo fino, si este sale seco el bizcocho está listo. Retirar del horno y dejar reposar.

Preparación del Baño de Leche: Colocar en la licuadora la leche evaporada, la leche condensada y la nata liquida o crema de leche. Luego añadimos esta mezcla al bizcocho en su mismo molde, si no lo vais a servir de inmediato. SI lo vais a presentar inmediatamente, lo haces como en el vídeo. Lo ponemos en un molde hondo y pinchamos el bizcocho repetidas veces con un tenedor para que así absorba la mezcla.

Preparación Merengue: Batir las claras a punto de nieve ir agregando poco a poco el azúcar, cuando las claras estén a medio montar, añadir también el crémor tártaro para estabilizar las claras y continuar batiendo hasta lograr el punto de nieve.

Con el merengue cubrimos el bizcocho lo llevamos a la nevera y antes de servir le agregamos canela en polvo por encima





Galletas de mantequilla caseras



Una receta de repostería que seguro le encantará a los más pequeños de la casa, se trata, de Galletas de mantequilla. De elaboración sencilla en pocos pasos, tendrás las galletas listas para tomar cuando más te apetezcan.

INGREDIENTES:
Azúcar - 100 gramos
Harina - 225 gramos
Mantequilla - 150 gramos
Huevo - 1 unidad
Extracto de vainilla - 1 cucharada pequeña


ELABORACIÓN DE LA RECETA
01. En un bol grande, ponemos el azúcar, y la harina, mezclamos un poco y agregamos la mantequilla que habremos cortado previamente en dados. Con ayuda de los dedos, mezclamos todo bien deshaciendo la mantequilla hasta que se formen migas, esto puede llevar unos minutos. Si no queréis hacerlo con las manos podéis ayudaros con el robot que utilicéis normalmente. Yo personalmente os recomiendo que utilicéis vuestras manos para que notéis la textura que debe tener la masa.
02. Añadimos el huevo y el extracto de vainilla y con la ayuda de una cuchara de madera, mezclamos con cuidado hasta que obtengamos una masa. Esta masa debe ser contundente, nada líquida. A continuación pasamos nuestra masa a una mesa de trabajo enharinada y trabajamos la masa hasta que quede totalmente lisa, no debe quedar ningún grumo. Envolvemos la masa con film transparente y llevamos a la nevera a refrigerarla durante un mínimo de cuatro horas. La masa debe estar refrigerada porque cuanto más fría esté más fácil nos va a resultar trabajar luego con ella.
03. Precalentamos el horno a 180º. Una vez que tengamos la masa lista, sobre una superficie enharinada volvemos a trabajarla, esta vez con ayuda de un rodillo. Para trabajar mejor con el rodillo, debemos enharinarlo (sobre todo si éste es de madera), para que la masa no se nos quede pegada, ya que resulta muy incomodo y puede arruinarnos nuestras maravillosas galletas.
04. Ha llegado la hora de darle forma a las galletas. Si la masa está bien fría podremos cortarla de la forma que queramos con un cortapastas, en el mercado tenéis todas las formas imaginables de formas. En este caso yo las he hecho redondas, para ello, formamos bolitas de masa que tengan todas el mismo tamaño y las disponemos en la bandeja del horno. Deben estar separadas entre sí, ya que con el calor del horno van a crecer y corremos el riesgo de que se queden pegadas entre sí.
05. Llevamos nuestras galletas al horno, las mantendremos allí durante 12 minutos. Una vez transcurrido el tiempo, las pasamos inmediatamente a una rejilla y las dejamos que se enfríen completamente. Si no tenéis una rejilla para enfriar las galletas, podéis utilizar la rejilla del horno, sólo tenéis que colocarla en alto apoyada por ejemplo sobre unos vasos para que nuestras galletas de enfríen también por abajo, es importante que se enfríen todas por igual. Al sacarlas del horno estarán un poco blandas, es normal, cuando se enfrían se endurecerán, no cometáis el error de dejarlas en el horno unos minutos más ya que cuando se enfríen estarán demasiado duras. Servir con un buen vaso de leche fría.


ANOTACIONES Y CONSEJOS
La masa de las galletas se puede hacer hasta con dos o tres días de antelación. Siempre que esté guardada en la nevera y envuelta en plástico podréis utilizarla cuando queráis

Quesada casera

Ingredientes:
400 gr. de queso crema del tipo Philadelphia.
175 gr. de azucar.
100 gr. de harina.
50 gr. de mantequilla.
3 huevos medianos.
Ralladura de 1 limón.
2 g. de canela.



Quesada casera, preparación:
En un bol amplio batimos los huevos, sin dejar de batir añadimos el azúcar y la mantequilla derretida, si tenemos un buen batidor veremos que se nos queda como una emulsión. Añadimos el queso y lo batimos bien hasta que quede una crema sin grumos, añadimos la ralladura de limón y la harina con la canela en polvo.
Untamos el molde con mantequilla y espolvoreamos con harina, vertimos el preparado y metemos al horno previamente calentado a 180º, con el fuego encendido arriba y abajo.
Lo tenemos unos 35 minutos y comprobamos. Cuando esté hecho tenemos la opción de espolvorear canela por encima y además podemos incluso tostarlo un poco con el gratinador, eso ya lo dejo a vuestra elección porque algo tendréis que hacer no?. Yo le añadí un poco de azúcar por encima que luego he quemado con el soplete formando una capa de caramelo.


Batido de Fresas Light




Es prácticamente imposible con la llegada del calor resistirse a un buen batido fresquito. Este batido que te proponemos tan solo tiene 100 calorías por lo que es ideal para tomar un snack natural a media mañana o como merienda.
La leche desnatada tiene un aporte casi nulo de grasa mala y colesterol. Después de tomar este batido no volverás a comprar los ya elaborados.

INGREDIENTES [1 copa]:
Fresas - 10 unidades
Leche desnatada - 1 vaso
Edulcorante de estevia o azúcar moreno - Al gusto

ELABORACIÓN DEL BATIDO DE FRESAS LIGHT
Lavamos las fresas con abundante agua bajo el grifo. Cortamos y desechamos las hojas verdes.
Vertimos la leche desnatada en el vaso de la batidora
Cortamos las fresas en trozos pequeños para facilitar el triturado y las añadimos al vaso.
Por último, añadimos la estevia (o en su defecto, el azúcar moreno, según gustos).
Trituramos hasta eliminar los grumos y dejar el batido líquido.
A la hora de servir, podemos decorar el vaso con dos pajitas y una rodaja de fresa cortada hasta su mitad colocada en el borde de la copa.

ANOTACIONES Y CONSEJOS
Hemos elegido la estevia puesto que es un edulcorante natural con cero calorías, pero, por supuesto podremos sustituirla por el azúcar moreno que siempre será una elección bastante más sana que el azúcar blanco que es más refinado y químico.

Cupcakes de limón




Si hace unas semanas os presentábamos nuestra receta de los cupcakes de galletas Oreo, hoy os traemos otra receta de cupcake pero, esta vez, de limón. En esta ocasión, los hemos acompañado, como no podía ser de otra manera, de una cremosa y rica buttercream de limón.

Si queréis aprender a elaborar otros ricos postres, os invitamos a visitar nuestra sección de dulces.


INGREDIENTES [Para 6 cupcakes]:
Mantequilla - 75 gramos
Azúcar - 100 gramos
Harina de trigo - 125 gramos
Huevo - 1
Levadura química - 1 cucharadita
Ralladura de limón - 1
Zumo de limón - 2 cucharadas
Leche - 60ml

Buttercream:
Mantequilla - 150 gramos
Azúcar glas - 150 gramos
Zumo de limón - 3 cucharadas


ELABORACIÓN DE LA RECETA CUPCAKES DE LIMÓN
Precalentamos el horno a 180°C.
En un cuenco, batimos, con la ayuda de un batidor de varillas manual, la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una textura ligera y espumosa.
Sin dejar de batir, añadimos el huevo y continuamos batiendo hasta que se incorpore a la mezcla.
Una vez que hemos incorporado el huevo, añadimos la ralladura del limón y mezclamos.
En otro cuenco, tamizamos la harina y la levadura en polvo y las incorporamos despacio, y sin dejar de batir, a la mezcla anterior. Continuamos batiendo hasta que la harina quede incorporada.
Por último, añadimos la leche y seguimos batiendo hasta conseguir una masa homogénea.
Repartimos la masa en los moldes, hasta dos tercios de su capacidad total.
Horneamos durante 20-25 minutos. Para saber si nuestros cupcakes están listos, los pinchamos con un palillo; si al sacar el palillo está seco, ya están cocidos, sin embargo, si el palillo presenta restos de masa cruda deberemos prolongar la cocción un poco más.
Sacamos los cupcakes del horno y los dejamos enfriar durante 5 minutos en el molde de metal. Luego los pasamos a una rejilla para que se enfríen completamente.
Preparación de la buttercream:
Ponemos el accesorio de varillas en nuestra batidora eléctrica o robot de cocina.
Ponemos la mantequilla en un cuenco y batimos hasta que tenga una consistencia esponjosa. En ese momento, añadimos el azúcar glas tamizado y volvemos a batir a baja velocidad.
Una vez que el azúcar se haya incorporado, aumentamos la velocidad y batimos durante 5 minutos.
Añadimos el zumo de limón, poco a poco, siguiendo estos pasos: añadimos una cucharada de zumo de limón y batimos, cuando se incorpore a la mezcla, añadimos otra cucharada y volvemos a batir. Repetimos con la tercera cucharada. Metemos en la nevera durante 1 hora.
Cuando los cupcakes estén completamente fríos se pueden decorar con la buttercream.


ANOTACIONES Y CONSEJOS
Si estamos en una época del año con altas temperaturas, debemos tener la buttercream bien fría antes de comenzar a decorar nuestros cupcakes.
Se puede sustituir el zumo de limón por esencia de limón, en este caso, utilizaremos una cantidad inferior. Siempre al gusto.
También podemos cambiar el limón por cualquier otro cítrico; naranja, mandarina, kumquat…

Chuletas de cerdo a la sidra





Me gustan las recetas en las que todos los ingredientes se preparan en el mismo recipiente, como esta receta de chuletas de cerdo a la sidra con patatas. Las fuentes de barro siempre me trasladan a la cocina más tradicional, y seguro que la receta ganaría mucho preparada sobre fuego en lugar de vitrocerámica, o con uno de esos fantásticos hornos de leña que todavía se ven en muchos pueblos.

El plato está inspirado en una receta de Sònia L’Exquisit, que me gustó especialmente por cocinar la carne con sus patatas en la misma cazuela. Tiene razón ella en que al cocinar de este modo las chuletas, conseguimos que queden jugosas y tiernas, y conseguimos sacar la guarnición al mismo tiempo. Si os queda alguna botella de sidra por casa que no termina de gastarse, esta receta es ideal para darle salida.
Ingredientes para 2 personas
2 chuletas de cerdo grandes, 
1 patata bien grande, 
1 cebolla dulce, 
200-250 ml de sidra, 
1-2 cucharadas de mezcla de hierbas provenzales (romero, tomillo, salvia, perejil, mejorana…), ajo granulado, pimienta negra, sal y aceite de oliva virgen extra.

Cómo hacer chuletas de cerdo a la sidra con patatas
Precalentar el horno a 160ºC y engrasar una cazuela de barro o similar. Lavar, pelar y cortar la patata en rodajas finas. Cortar la cebolla dulce en juliana. Mezclar, sazonar con un poco de hierbas, un poco de aceite y salpimentar.
Cubrir la fuente con la mezcla de patata y llevar al horno unos 10 minutos. Calentar un poco de aceite en una sartén y dorar las chuletas de cerdo un par de minutos por cada lado.Salpimentar y retirar. Sacar la fuente del horno, retirar una parte de las patatas y colocar las chuletas. Cubrir con el resto.
Sazonar con un poco más de hierbas y ajo granulado. Cubrir con la sidra, reservando una parte. Devolver al horno y cocinar durante unos 90 minutos, vigilando de vez en cuando el nivel de líquido. La carne tiene que estar tierna y las patatas muy blanditas y doradas.



Tiempo de elaboración | 2 horas
Dificultad | Fácil
Degustación

Para disfrutar de esta receta de chuletas de cerdo a la sidra con patatas no hay más que servir repartir las raciones de carne y patatas bien calientes. Podemos dejar la fuente dentro del horno apagado unos minutos para que se asienten los sabores y se temple un poco, manteniéndola caliente. Con una ensalada de primer plato tendremos un menú completo muy nutritivo.

Anatomía del jamón


Leche frita




Es un dulce típico de la gastronomía española aunque no puede precisarse la región de procedencia. Fácil de elaborar y nutritivo con el que sorprenderéis a vuestros comensales con un postre diferente elaborado a base de harina y azúcar.

INGREDIENTES [4 personas]:
1 Litro de leche entera
6 cucharadas soperas de maizena
6 cucharadas soperas de azúcar
100 gramos de harina
100 gramos de azúcar para rebozar
1 huevo
Aceite de girasol
1 cucharada pequeña de canela

ELABORACIÓN DE LA RECETA
1. Ponemos toda la leche en una cazuela a calentar a fuego lento, añadimos las 6 cucharadas de azúcar y las de maizena. Vamos removiendo con una cuchara de madera, hasta que empiece a espesar bastante y justo antes de que empiece a hervir. Si nos quedan algunos grumos podemos batir unos minutos con la batidora pero con mucho cuidado con las salpicaduras.
2. Apartamos del fuego y echamos en un molde rectangular (si no tenemos pues nos servirá perfectamente un molde plano y ancho) para que se enfríe y se quedo solido. Dejamos enfriar como mínimo 1 hora en el frigorífico
3. Preparamos el plato con la harina y otro con el huevo batido. Con un cuchillo cortamos en cuadrados iguales, ayudándonos de una espátula y rebozamos primero en harina y luego en huevo.
4. En una sartén amplia calentamos dos dedos de aceite de girasol y cuando este humeante vamos colocando con cuidado los cuadrados de leche, friéndolos unos minutos por ambos lados hasta que tengan un color dorado
5. Sacamos en una fuente en la que habremos colocado papel de cocina para que absorba el sobrante de aceite. En otro plato mezclamos el azúcar con la canela, cogemos los cuadrados de leche frita y rebozamos por ambos lados.
6. Vamos colocando todo en una fuente plana y podemos disfrutar de nuestra leche frita tanto templada como fría.

Bizcocho o bizcochuelo marmolado con chocolate




Este bizcocho o bizcochuelo es una variación de la receta de bizcocho clásico, dividiendo la masa en dos y agregando chocolate a una de las partes, logramos este efecto tan divertido.
Además, puedes presentarlo con chocolate líquido vertido por encima para hacer más sabroso si cabe, este bizcocho tierno y muy fácil de preparar.

INGREDIENTES [4 personas]:
Azúcar - 200 gramos
Harina - 150 gramos
Mantequilla - 150 gramos
Huevos - 3 unidades
Levadura química - 15 gramos
Chocolate para postre - 150 gramos
Sal - 1 pizca

ELABORACIÓN DEL BIZCOCHO O BIZCOCHUELO MARMOLADO
Colocamos el chocolate troceado y 50 gramos de mantequilla en un bol, tapamos y fundimos en el microondas un minuto. Removemos y comprobamos si necesitamos introducir unos segundos más (dependerá de la potencia del microondas) hasta que se funda completamente. Reservamos.
Separamos en dos cuencos las claras de las yemas. Batimos con unas varillas las yemas con el azúcar hasta conseguir que quede una consistencia cremosa. Añadimos 100 gramos de mantequilla (la habremos fundido en el microondas previamente unos 20 segundos aproximadamente) , la harina y la levadura.
Con las varillas eléctricas batimos ahora las claras con un pizca de sal hasta que queden firmes, a punto de nieve. (el truco para comprobar si están perfecta, es conseguir volcar el cuenco del revés y que no se caigan).
Vamos añadiendo las claras despacio y sin remover demasiado (para que no baje la textura del punto de nieve) al cuenco de las yemas.
Separamos el resultado en dos mitades. En una de ellas añadimos y mezclamos bien con el chocolate fundido.
Preparamos un molde rectangular (optativo) untado con un poco de mantequilla para que no se pegue o colocamos una hoja de papel vegetal (más recomendable ya que de está manera nunca se pega y sale perfecto).
Vertemos las dos mezclas de forma alterna, para que al hornearse se combinen los dos colores.
Precalentamos el horno 15 minutos a máxima potencia. Horneamos el bizcocho a 180ºC durante 45 minutos. Comprobamos pinchando con un tenedor y sí sale limpio significa que ya lo tendremos listo. Si no pues lo dejamos unos 10 minutos más.
Sacamos del horno y dejamos enfriar, retiramos el papel y troceamos en rebanadas y servimos conchocolate líquido templado.

ANOTACIONES Y CONSEJOS
Podemos aromatizar nuestro bizcocho con ralladura de limón, vainilla o canela. Recomiendo servir el chocolate líquido templado aparte y que cada comensal añada la cantidad que le apetezca.
De cualquier manera será un capricho para nuestro paladar

Calamares a la romana



Hoy os traemos un plato típico de muchos países de la zona del Mediterráneo, se trata de unos calamares rebozados, también llamados "a la romana". Se suelen servir como tapa o aperitivo acompañados de unas rodajas de limón. A lo largo y ancho del territorio español, no hay bar que se precie que no ofrezca esta deliciosa preparación. En algunas zonas es también típico servirlos dentro de un bocadillo.

El calamar es un ingrediente muy utilizado en la gastronomía de muchos otros países. Es muy típico prepararlo acompañado de salsas típicas de la región, así, en países como México se preparan con tabasco u otras salsas picantes, en algunas regiones de China se pican los calamares y se mezclan con diversos ingredientes como chili, sal y harina. En Perú, los calamares se sirven con yuca sancochada, salsa criolla y rocoto, que es un tipo de pimiento picante muy tradicional de la cocina peruana.

La elaboración de esta receta pasa por limpiar los calamares y cortarlos en anillas que, tras ser rebozadas, se fríen en abundante aceite. El rebozado es la clave para lograr un magnífico resultado. Para prepararlo podéis hacer uso de harina de trigo, o, si queréis aportar un extra de sabor, os aconsejo el uso de harina de garbanzos. En Cocina Casera podéis encontrar varias fórmulas para preparar distintos tipos de mezcla en la que rebozar distintos productos, podéis ver distintos tipos en nuestras recetas de aros de cebolla y de alcachofas rebozadas. Os sugiero que probéis diversas recetas hasta dar con la que más se adapte a vuestros gustos.

Si os gustan los platos elaborados con calamares en nuestra página podéis encontrar otras recetas, entre las que destacan la de calamares guisados y la de calamares en su tinta.

Ingredientes [Para 2 personas]:
Calamares medianos - 2 unidades
Huevo - 1 unidad
Harina de trigo - 140 gramos
Sal - al gusto
Levadura química (polvos de hornear) - 5 gramos
Agua - 150 gramos
Aceite de oliva - 10 gramos
Aceite - para freír


Elaboración de la Receta
Para esta receta podemos comprar los calamares limpios y cortados en aros o podemos comprarlos enteros. Nosotros hemos preferido partir de calamares enteros, para asegurarnos la frescura del producto. Para limpiarlos, procedemos como sigue: retiramos los tentáculos con cuidado de no romper la bolsa con la tinta que hay a continuación de la cabeza. Retiramos también la pluma o concha, que es una lámina transparente que parece un trozo de plástico. Extraemos la boca o pico, que está situada en el centro de la base de los tentáculos. Retiramos la piel y las aletas. Le damos la vuelta al calamar introduciendo un dedo por el extremo puntiagudo que esta cerrado, el más cercano a la zona donde estaban las aletas. Con esta acción, podemos lavar fácilmente su interior. Tras lavarlo, lo secamos con papel absorbente y volvemos a darle la vuelta. Ya lo tenemos listo. En el vídeo que os compartimos se ve con detalle todo el proceso de limpieza y lavado del calamar, por lo que os recomiendo que lo visionéis antes de comenzar la faena.
Una vez que tenemos los calamares limpios, los cortamos en aros de, aproximadamente, un centímetro de ancho. Si las aletas son muy grandes las podemos cortar también por la mitad.
A continuación, cascamos el huevo, lo ponemos en un cuenco y lo batimos con un batidor.
Vertemos en el cuenco el agua y seguimos batiendo para que se mezcle con el huevo.
Añadimos la levadura química y la sal y continuamos batiendo.
Seguidamente, añadimos la harina, poco a poco, mientras continuamos removiendo con la varilla para que la harina se incorpore homogéneamente y no forme grumos.
Una vez que hemos incorporado toda la harina, vertemos en el cuenco el aceite y mezclamos para que se incorpore a la mezcla.
Ponemos a calentar abundante aceite en una sartén. Es preferible que, si lo podéis conseguir, hagáis uso de aceite de oliva virgen extra.
Ponemos en el cuenco un puñado de aros de calamar y mezclamos con una cuchara para que se impregnen de la mezcla.
Cuando el aceite esté bien caliente, escurrimos ligeramente unos cuantos aros y los echamos a la sartén. Es importante freír los calamares por tandas. Los cocinamos por ambos lados hasta que adquieran un bonito dorado.
Una vez que estén listos, los retiramos de la sartén y los ponemos sobre papel absorbente.
A los pocos segundos, servimos mientras aún están calientes.


Anotaciones y Consejos
Una vez que tengáis los calamares limpios, podéis cortarlos en aros y congelarlos para tenerlos a punto para cualquier ocasión.
Es importante que a la hora de proceder a freírlos, el aceite tenga una buena temperatura, ya que si está poco caliente el rebozado lo absorberá y obtendremos unos calamares poco agradables. En este sentido, y buscando también que no se produzca una bajada muy brusca de la temperatura durante la fritura, es importante que friamos los aros de calamar por tandas.
Este plato debe ser consumido recién hecho, ya que, con el paso de las horas, el rebozado se reblandece perdiendo su característica textura crujiente.

Lomo de cerdo asado con patatas






¡Muy buenas tardes! Una de las nuevas recetas que vamos a tener hoy, es este lomo al horno con mostaza y patatas que nos trae Patty Frattini desde su blog “La taza de loza“, donde encontraréis un gran número de recetas útiles para el día a día. También podéis seguirla en su página de Facebook para estar al tanto de todas las recetas nuevas que vaya haciendo.


Lomo de cerdo asado con patatas, la receta:

Esta es una receta que hago con cierta frecuencia, por fácil, sencilla y rápida. Es una buena idea hacerla para tenerla fría en el frigorífico durante el fin de semana ya que nos sacará de más de un apuro, como por ejemplo para hacernos un sandwich o un bocadillo o simplemente cortar y servir con patatas chips o un poco de ensalada.
Hace falta una buena cinta de lomo de cerdo, mostaza de Dijon o alguna un poco fuerte, aceite, sal y pimienta negra recién molida. Se acompaña con patatas al horno o ensalada, o arroz blanco, o verdura hervida para el que quiera mantener la línea y listo.
Lomo de cerdo asado con patatas, ingredientes:
1,2 kg. de Cinta de cerdo en una pieza
2 cucharaditas pequeñas de Mostaza de Dijon (o alguna fuerte)
3 cucharadas de Aceite de Oliva
Sal y pimienta negra recién molida
Patatas
Mantequilla para poner encima de las patatas

Lomo de cerdo asado con patatas, preparación:

Lavamos la pieza de Cinta de cerdo y la secamos un poco con papel de cocina, la untamos por los dos lados con un poco de mostaza, echamos la sal y la pimienta. Añadimos a continuación un poco de aceite por encima, con unos finos hilos es suficiente. La metemos en horno caliente a 175/ 180 grados durante unos 45 minutos.



Si ponemos patatas, las dejamos con piel si son nuevas, si son viejas hay que pelarlas y dejarlas enteras o a trozos grandes. Las patatas solo las haremos para comer este plato en el mismo día, ya que aunque sí la carne se puede guardar en el frigorífico no pasa igual con las patatas que ya del mediodía a la noche están algo secas y quizá duras. El corte que les hago a las patatas es como si fuesen a rodajas finas pero sin llegar abajo del todo, es decir la patata continúa en una sola pieza. Cuando lo veamos hecho lo apagamos y lo dejamos templar un poco antes de cortar.

Lomo de cerdo al horno



Hoy os traigo una receta de lomo de cerdo al horno, un plato muy sencillo de elaborar con el que se obtiene una carne sumamente sabrosa y tierna. De entre todas las posibles formas de cocinar esta parte del cerdo, la cocción al horno es una de las que mejores resultados da, puesto que respeta al máximo las cualidades de la carne, sobre todo en lo que se refiere a jugosidad. Jugando con las temperaturas, tanto la de horneado, como la temperatura interna que registra la pieza, podemos obtener distintos resultados. Al final de la receta, en el apartado de anotaciones y consejos, os hablo un poco más a cerca del tema de la temperatura. Este plato se suma a otras elaboraciones con cerdo que os hemos ido compartiendo durante todo este tiempo, como, por ejemplo, nuestros libros de lomo rellenos de queso.

Una de claves para obtener una carne llena de sabor es acompañarla, durante el horneado, de distintos ingredientes, entre los que destacan; el aceite, las especias, las hierbas aromáticas, los zumos de cítricos (naranja, limón, lima, etc), la miel o los distintos siropes vegetales, etc. Probad a hacer todo tipo de combinaciones. Personalmente me encanta añadir a la mezcla alguno de los ingredientes dulces mencionados, como la miel, ya que aportan un contraste de sabor delicioso. Se puede preparar también un adobo en el que poner la carne durante varias horas, como hacíamos en el caso de nuestro pollo tandoori, u otro con el que pincelarla antes del horneado como en el caso de nuestro asado vegano.

Ya os dejo con el paso a paso de la receta, recordad que para obtener platos de calidad hay que hacer uso de ingredientes de primera, y tratar éstos con el mimo que merecen. Poner amor en todo lo que hacemos es la clave para lograr buenos resultados.

¡Comenzamos!


Ingredientes [Para 4 personas]:

Lomo de cerdo - 1 kilo
Salsa de mostaza - 2 cucharadas grandes
Miel - 2 cucharadas
Sal - al gusto
Pimienta negra - al gusto
Dientes de ajo - 4 unidades
Zumo de naranja - 200 mililitros
Aceite de oliva - 1 cucharada grande



Elaboración de la Receta

En primer lugar, pelamos los dientes de ajo, los cortamos por la mitad y los echamos en el mortero. Machacamos éstos hasta que queden reducidos a trozos pequeños.
Añadimos al mortero la mostaza y la miel. Mezclamos con la ayuda de una cuchara para que todos los ingredientes se integren dando lugar a una salsa de textura basta.
A continuación, añadimos un poco de zumo de naranja y mezclamos. Reservamos.
Cogemos nuestra pieza de lomo y la salpimentamos por ambos lados.
Calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén. Cuando esté caliente, introducimos la pieza de lomo y la cocinamos por todos lados hasta que coja un bonito color dorado. No se trata de cocinarla para que se haga por dentro, simplemente la marcamos para sellarla y que coja un poco de color.
Precalentamos el horno a 170ºC.
Una vez que hemos sellado la carne, la ponemos en una fuente para horno y la regamos con el contenido del mortero. Echamos también en la fuente el resto de zumo de naranja.
Llevamos la fuente al horno y horneamos, a 170ºC, durante, aproximadamente, 75 minutos. Si tenéis un termómetro con sonda, lo ideal es que controléis la temperatura interna de la carne. Cuando ésta alcance los 60-62ºC ya está lista. Durante el horneado, sacamos la fuente del horno cada 15 ó 20 minutos, le damos la vuelta a nuestra pieza de lomo y la regamos con el caldo de la fuente.
Una vez que nuestro lomo está cocido, lo sacamos del horno y lo cortamos en finas lonchas que servimos de inmediato.



Anotaciones y Consejos

Si no tenéis miel, o, sencillamente, no os gusta, podéis sustituirla por algún tipo de sirope vegetal, como el de ágave, o el de arroz, o por un poco de melaza de caña.
Os recomiendo que exprimáis en casa naranjas, ya que los zumos comerciales no tienen nada que ver en sabor con el jugo de una naranja recién exprimida. Si no tenéis más remedio, y hacéis uso de zumo comercial, es aconsejable disminuir un poco la cantidad de endulzante (miel o sirope) de esta receta ya que los zumos comerciales suelen llevar azúcar.
Marcando la pieza de lomo en la sartén se consigue que su superficie quede relativamente sellada, lo que disminuye la pérdida de los jugos del interior de la pieza, por lo que ésta queda mucho más sabrosa. En cualquier caso, podéis prescindir de este paso y poner el lomo directamente en el horno.
Una de las claves para que este lomo quede muy jugoso es hornearlo a una temperatura suave. Nosotros hemos cocinado la pieza a 170ºC, si tenéis tiempo, podéis cocinarlo a menor temperatura. No os aconsejo que, para ganar tiempo, aumentéis la temperatura, ya que el resultado será una carne más seca.
La mejor manera de controlar el punto de cocción es haciendo uso de un termómetro con sonda. Si queréis obtener una carne con un interior muy rosado, os aconsejo que la retiréis del horno cuando el interior de la pieza registre una temperatura de 55ºC. Si, por el contrario, os gusta más hecha, retiradla cuando alcance los 60ºC, punto en el que aún mantendrá un ligero tono rosado.

Mousse de plátano



Con esta receta de rica mousse de plátano podrás aprovechar esos plátanos maduros que han quedado olvidados en el frutero. Es una buena manera de comer fruta de una manera diferente y de dársela a comer a aquellos que son reacios a probarla en su estado natural. Niños y mayores quedarán encantados con la textura cremosa y el sabor de esta mousse.
En nuestra página puedes aprender a hacer otras recetas de rica mousse. En nuestra sección de dulces, encontrarás recetas como la de mousse de chocolate con nata montada, o la de mousse o espuma de fresones.


Ingredientes [Para 4 personas]:
Plátanos maduros - 3
Azúcar glas - 75 gramos
Zumo de limón - 1 limón
Mantequilla - 60 gramos
Ron - 55 gramos
Agar-agar en polvo* - 1 gramo
Canela molida - 1/2 cucharadita
Nata para montar - 300 gramos
Tulipas - 4
Barquillos de chocolate - 8

Si desconoces lo que es el agar-agar, te invitamos a que leas nuestro artículo agar-agar o gelatina vegetal.


Elaboración de la Receta
En primer lugar, montamos la nata con el accesorio de varillas de nuestro robot de cocina o de la batidora de mano eléctrica.Una vez montada, vertemos la nata en un cuenco, y reservamos.
A continuación, ponemos la mantequilla en un cuenco pequeño y la metemos en el microondas. Calentamos a máxima potencia durante 30 segundos para que se derrita.
Ponemos los plátanos pelados en el vaso de la batidora, junto con el azúcar, el zumo de limón, la canela y la mantequilla derretida.
En un cazo, echamos el ron y el agar en polvo. Llevamos a ebullición. Cuando hierva, mantenemos en el fuego durante 1 minuto y apartamos.
Añadimos el ron al vaso de la batidora donde están los plátanos. Trituramos todo hasta obtener una mezcla homogénea.
Incorporamos la mezcla al cuenco donde tenemos la nata montada, y mezclamos, ya sea con el accesorio de varillas de la batidora eléctrica o manual, hasta que la mezcla de plátano se integre en la nata.
Una vez que hemos terminado de incorporar la mezcla de plátanos a la nata, tapamos el cuenco con un plástico y lo metemos en la nevera. Lo dejamos reposar durante, al menos, 4 horas.

Para servir; con la ayuda de una manga pastelera, repartimos la mousse en las 4 tulipas. Decoramos cada tulipa con 2 barquillos de chocolate y culminamos nuestro postre espolvoreando un poco de canela molida por encima.

Anotaciones y Consejos
Para esta receta es importante usar plátanos maduros, ya que de este modo aportarán mayor sabor a nuestro postre y una textura más cremosa.
Si no encontráis agar-agar, podéis hacer uso de gelatina animal, en ese caso debéis poner 3 hojas de gelatina.
Os animamos a que hagáis otras preparaciones mezclando otros tipos de fruta.

Tarta de requesón casera





Una tarta deliciosa y novedosa que nunca había probado, nada más tomarla la tuve que realizar para vosotros y.. dicho y hecho! Aquí tenéis la receta de tarta de requesón, un sabor digno de las mejores tartas de queso, puede ser otras que ya os mostré en su día: La tarta de queso de arándanos o la Tarta de queso y chocolate.
Para los más dulces, recuerda que podrás servirla acompañada de una buena mermelada, o chocolate caliente a modo de cobertura. Si no te gustan las tartas de queso, recuerda que tengo a tu disposición otras como la Tarta de Manzana o la Tarta de Santiago, recetas de cocina deliciosas y para todos los gustos.
Espero que os guste la tarta, cualquier duda que tengáis, te espero en las redes sociales o en los comentarios para solucionarlas.


INGREDIENTES [1 tarta para 4 comensales]:
Requesón 0 % en grasa - 250 gramos
Yogur natural desnatado - 1 unidad
Huevos - 2 unidades
Levadura química - 2 cucharadas pequeña
Ralladura de limón - de 1 unidad
Azúcar - 1 medida equivalente al vaso del yogur
Harina - 1 medida equivalente al vaso del yogur
Leche desnatada - 1 medida equivalente al vaso del yogur


ELABORACIÓN DE LA RECETA
1. Precalentamos el horno 15 minutos a 220ª C. Introducimos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batimos hasta conseguir una mezcla bien homogénea.
2. En un molde para bizcochos, colocamos una hoja de papel vegetal y añadimos la mezcla. Horneamos durante 45 minutos a 180º Grados. Para comprobar si está en su punto, la pinchamos con la ayuda de un pincho o tenedor y si sale limpio significa que nuestra tarta esta lista.
3. Dejamos enfriar en el horno durante 20 minutos aproximadamente y sacamos del horno. Dejamos enfriar totalmente y desmoldamos.
4. La podemos servir cubierta con mermelada de arándanos o servir sola con la mermelada aparte.


ANOTACIONES Y CONSEJOS
Hemos elaborado la tarta con productos bajos en grasas, pero obviamente la podemos realizar con productos enteros.
La mermelada puede ser la fresa, frutos rojos, frambuesa y además es opcional, dependiendo de las calorías que nos podamos permitir.
Es una tarta deliciosa para desayunos o meriendas…. acompañado de un chocolate caliente ya sería alcanzar el cielo

Patatas rebozadas





Que podría yo decir de este plato…, me lleva a la niñez, cuando se ponían en la mesa para mi ese día era fiesta, recuerdo a mi madre y a mi abuela haciéndolas muy afanadas durante la mañana ya que hacían comida para 8 ó 10 personas… que paciencia jejejeje, la verdad es que dan un poco de trabajo pero merece la pena. Otro plato único, exquisito y económico, otro plato que no hay que dejar que caiga en el olvido…. y fíjate, si no tienes clara la comida, con patatas y huevos tienes una comida con la que a mí… me enamorarías jejejeje. Te animas a hacerlas?


Patatas rebozadas, ingredientes para 4 personas:
1 kg de patatas.
3 huevos frescos y harina para rebozar las patatas.
Caldo de carne.
Aceite de oliva, 1 cebolla mediana, 3 dientes de ajo y perejil para la salsa
Hilos de azafrán para darle color y sabor, también te sirve el colorante para el arroz…

Patatas rebozadas, preparación:
Para empezar, lavamos y pelamos las patatas, las cortamos en rodajas de 1/2 cm. aproximádamente, sazonamos y las rebozamos con harina y huevo, las freímos a fuego medio y las colocamos en la cazuela donde las vayamos a cocer.
Por otro lado haremos la salsa, picamos bien la cebolla y los ajos, cuando ya se esté dorando añadimos el perejil.
Una vez hecho el sofrito se lo añadimos por encima a las patatas, cubrimos con caldo de carne, añadimos el azafrán y dejamos que cueza durante 25 ó 30 minutos, pinchamos una patata para ver si están hechas y ya está…. vaya pues es más fácil de lo que parecía, seguro que vais a disfrutar comiendo este plato y a más de un@ os traerá recuerdos de antaño… es tu caso?

Patatas a lo pobre o con vinagre y ajo




Plato típico de la cocina y gastronomía española, en particular de la provincia de Granada (Andalucía). Puedes tomarlas a modo de tapa o aperitivo acompañadas de un vinito o una cerveza bien fresquita, o bien, como guarnición para unas costillas asadas. Tiene ese toque de acidez del vinagre que las convierte en un plato característico de sabor inconfundible.

INGREDIENTES [4 Personas]:
Patatas - 2 unidades
Cebolla - 1/2 unidad
Ajo - 1 diente
Vinagre de Vino Blanco - 1 chorro
Aceite de Oliva Virgen - 1 chorro


ELABORACIÓN DE LAS PATATAS A LO POBRE
Pelamos las patatas y las cortamos de manera muy fina, puedes hacerlo a mano o con el cortador mecánico, si dispones de uno, las salamos. Cortamos la cebolla de igual forma.
Echamos un chorrito de aceite en la sartén, la cantidad idónea para cubrirlas. Freímos a fuego lento la cebolla y las patatas hasta que nos queden blandas y no tostadas. Importante que nos queden tiernas. Una vez fritas las sacamos del aceite y reservamos en un plato, dejarlo a mano pues en el siguiente paso nos hará falta tenerlas cerca!
Dejamos una pizca de aceite en la sartén anterior y freímos el ajo picado, cuando empiece a oscurecerse echamos un chorrito de vinagre de vino blanco y rápidamente lo volcamos sobre las patatas que hemos apartado.


ANOTACIONES Y CONSEJOS
Con esto concluimos el plato. El éxito de esta receta reside en el toque que le demos al freír las patatas, procura como he mencionado antes, no pasarte y no tostarlas, sobre todo que estén blanditas. Esto lo conseguimos con el fuego muy bajo y sobre todo con paciencia!

Patatas bravas fáciles





Hay pocos tapas que tengan tanta fama y se hayan extendido tanto como las patatas bravas. De origen madrileño, las bravas es una tapa típica española que consiste en tacos de patata fritos acompañados de una deliciosa salsa. En algunos establecimientos la salsa se elabora con tomate frito como base, mientras que los más puristas argumentan que el tomate no debe aparecer entre los ingredientes de la salsa brava. Si pasas por Madrid, visita las zonas de tapas más emblemáticas de la ciudad y disfruta con este delicioso plato.

En nuestras versión de bravas, nos hemos decantado por una salsa con un poco de tomate triturado natural.

En Cocina Casera podéis encontrar otras recetas de tapas elaboradas con patatas, como es el caso de nuestras riquísimas patatas con salsa alioli o nuestra clásica receta de tortilla de patatas.

Ingredientes [para 2-3 personas]:
Patatas - 2 unidades
Aceite de oliva - 4 cucharadas grandes
Ñora (pimiento seco) - 1 unidad
Caldo de carne - 100 mililitros
Harina de trigo - 1 cucharada grande
Sal - al gusto
Pimienta negra - al gusto
Pimentón dulce - 2 cucharadas grandes
Tomate rallado - 2 cucharadas grandes
Pimentón picante - 1 cucharada pequeña
Aceite de oliva - para freír


Elaboración de la Receta
Lo primero que vamos a hacer es poner la ñora en un cuenco con agua caliente. Tapamos y dejamos que se rehidrate durante 30-60 minutos.
Mientras rehidratamos el pimiento, continuamos con la receta. Pelamos las patatas y las cortamos en tacos de unos 3 centímetros.
A continuación, ponemos a cocer los tacos de patata. Podemos hacerlo al vapor o en una olla con agua. Cocemos la patata hasta que esté tierna, pero con cuidado de que no se no se haga demasiado.
Una vez cocida, la sacamos de la olla. Si la hemos cocido en agua la escurrimos.
Ponemos a calentar abundante aceite en una sartén.
En un cazo, ponemos a calentar también el caldo de carne.
Cuando el aceite esté caliente, añadimos los tacos de patata cocidos y los freímos a fuego vivo hasta que se doren.
Mientras las patatas se fríen, preparamos la salsa. Si lo deseamos, podemos preparar la salsa antes de cocer las patatas, en este sentido, que cada cual se organice de la manera que mejor le venga.
Para preparar la salsa; sacamos la ñora que tenemos en remojo y, con la ayuda de una cuchara, raspamos la carne con cuidado de no llevarnos la piel.
Ponemos la carne en un mortero y añadimos un poco de caldo. Machacamos bien para que la carne se disuelva en el caldo.
En una sartén, ponemos a calentar las 4 cucharadas de aceite.
Cuando el aceite coja calor, añadimos el pimentón dulce y el picante. Removemos.
A continuación, añadimos el tomate rallado y removemos para que se integre.
Añadimos un poco de sal y pimienta recién molida. Seguimos removiendo.
Ponemos en la sartén la harina y mezclamos para que se integre en la salsa.
Vertemos en la sartén la carne de ñora. Continuamos removiendo.
Por último, añadimos, poco a poco, el caldo de carne caliente, sin dejar de remover, hasta obtener la textura deseada. Una vez lista, reservamos la salsa.
Cuando las patatas estén doradas, las sacamos de la sartén y las ponemos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Servimos los tacos de patata con un buen chorro de salsa.

Anotaciones y Consejos
La salsa brava se conserva en perfecto estado, en la nevera, durante varios días.
Si no os gusta que la salsa pique demasiado, podéis optar por no añadir la pimienta, o por sustituir el pimentón picante por dulce.
Del mismo modo, si queréis un extra de picante, podéis incluir un poco de cayena entre los ingredientes

Mejillón en lecho de patata




Hoy presentamos un plato que puede servir tanto como un entrante o como un tapeo muy original, además de ser muy sano y nutritivo para cualquier ocasión. Se trata de los mejillones en lecho de patata, un aperitivo que se puede combinar y servir junto, por ejemplo, con los berberechos al vapor, cuya receta también ya la explicamos en esta misma página.

Sin más, vamos a explicar como realizar este delicioso entrante.


INGREDIENTES [4 personas]:

Mejillones - 3/4 kilo
Patatas cocidas - 3 de tamaño medianas
Sal - Una pizca
Pimienta negra - Una pizca
Pimentón dulce y/o picante - Lo suficiente para espolvorear el plato
Agua
Aceite de oliva virgen extra



ELABORACIÓN DE MEJILLONES EN LECHO DE PATATA

Limpiamos los mejillones, quitando los filamentos que llevan entre las conchas, para ello tenemos que agarrarlo con los dedos y con el cuchillo tirar de estos hasta arrancarlos completamente. Los lavamos bajo el grifo y los colocamos en una cacerola con tapa, cubiertos con agua.
Cuando empiece a calentarse el agua vamos retirarnos la espuma y en el momento de la la ebullición apagamos la cacerola sin retirar la tapa y dejamos unos minutos para que el vapor ayude a que se hagan y se abran totalmente. Dejamos enfriar, colamos el caldo y retiramos el mejillón de su concha y reservamos.
Mientras cogemos las patatas cocidas (ya sabemos que para cocerlas tenemos que ponerlas en agua a cocer unos 20 minutos aproximadamente o 10 minutos en el microondas (pinchándolas previamente con el tenedor, en ambos casos cuando las pinchemos tiene que entrar fácilmente si no es el caso pues unos minutos más). Las quitamos la piel, las partimos en trocitos, salpimentamos y en la fuente que vamos a utilizar las vamos espachurrando con el tenedor hasta forma un lecho uniforme. La consistencia será como la de un puré de patata.
Colocamos los mejillones encima del lecho de patata, espolvoreamos con pimentón dulce o/y picante, y añadimos generosamente (ya que la patata absorberá una buena parte) un chorro de aceite por todo el lecho.
Colocamos en el microondas unos 2 minutos y listo para servir.


ANOTACIONES Y CONSEJOS

Con respecto al caldo o fumet, mi recomendación sería congelarlo y utilizarlo para futuras recetas de pescado (arroces caldosos, pasta con marisco, etc....)

Mejillones al vapor



Los mejillones, o también conocidos en algunos países de América del Sur como choros, pertenecen al grupo de los moluscos bivalvos, del que también son miembros otros moluscos muy utilizados en la cocina como son, entre otros, las almejas, navajas y ostras. Con los mejillones se pueden elaborar numerosos platos. En países como España es muy habitual servirlos cocinados al vapor, para apreciar de este modo todo su sabor. También se utilizan como ingrediente destacado de otras elaboraciones, como por ejemplo para preparar unos deliciosos mejillones a la gallega sobre lecho de patatas o una rica fideuá de marisco.

Cada país tiene sus recetas tradicionales con mejillones, en Holanda y Bélgica se consumen con patatas fritas, tanto es así, que hay establecimientos que solo se dedican a vender este plato. En Grecia podemos encontrar el denominado "midopidafo", que es un plato elaborado a base de mejillones y arroz. En Nueva Zelanda este molusco se acompaña con una vinagreta que incluye chili entre sus ingredientes. Y, en Perú, se hacen los famosos "choros a la Chalaca", que consiste en un plato frío en el que los mejillones se acompañan de verduras.

Estos moluscos gozan de numerosas propiedades nutricionales, siendo ricos en diversos minerales y vitaminas. Si queréis ampliar vuestra información al respecto, os recomiendo la lectura de nuestro artículo; "Descubre las propiedades de los mejillones", en el que os damos interesante información al respecto.

Si os gustan las recetas con mejillones, os invito a que deis una vuelta por la sección de pescados y mariscos de Cocina Casera, donde podréis encontrar numerosas recetas en las que los mejillones ocupan un puesto destacado.


Ingredientes [Para 2-3 personas]:

Mejillones - 1 kilo
Aceite de oliva - 2 cucharadas grandes
Perejil picado - 3 cucharadas grandes
Sal - al gusto
Dientes de ajo - 3 unidades
Vino blanco - 100 mililitros
Pimienta negra - al gusto
Laurel - 1 ramita
Zumo de limón - 1/2 unidad



Elaboración de la Receta:

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los mejillones, retirando, con la ayuda de un cuchillo, los filamentos que hay atrapados entre las valvas y los crustáceos que puedan presentar adheridos a éstas. Para retirar los filamentos es importante tirar de ellos hacia la parte más estrecha de las valvas, esto es; hacia adelante y hacia abajo, para evitar así desgarrar la carne. Tras limpiarlos, los lavamos con agua y ya los tenemos listos para cocinarlos. Reservamos.
A continuación, pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas.
Ponemos a calentar un poco de aceite de oliva en una sartén. Cuando esté caliente, añadimos los dientes de ajo laminados y la ramita de laurel. Cocinamos, a fuego medio, para que los ajos se doren muy ligeramente.
Añadimos el vino blanco, la pimienta y el zumo de medio limón. Llevamos a ebullición y cocinamos durante un par de minutos para que el alcohol del vino se evapore.
Echamos en la sartén los mejillones y un poco de sal. Tapamos y cocinamos , a fuego medio, durante, aproximadamente, 8 minutos, o hasta que los mejillones se abran.
Mientras se cocinan, quitamos los tallos más gruesos al perejil y picamos sus hojas finamente.
Una vez que los mejillones se han abierto, añadimos a la sartén el perejil picado y cocinamos un minuto más.
Retiramos la sartén del fuego y servimos los mejillones. Para ello, retiramos la valva vacía y ponemos en un plato la valva con el mejillón. Por último, regamos los mejillones con el caldo que tenemos en la sartén.
Servimos de inmediato.



Anotaciones y Consejos:

Para elaborar este plato debemos comprar los mejillones, a ser posible, el mismo día de su elaboración, o, como mucho, un día antes. Al tratarse de un producto vivo no debemos almacenarlo en la nevera por un periodo superior de tiempo. Si por cualquier contratiempo tuviésemos que almacenarlos algún día más, no debemos sumergirlos en agua. Cogemos un trapo, lo humedecemos con agua con sal, y envolvemos los mejillones.
A la hora de cocinarlos, debemos retirar los mejillones que no estén vivos, en este sentido, desechararemos aquellos ejemplares que, estando abiertos, no cierran sus valvas tras darles un pequeño golpecito. Del mismo modo, desecharemos los que no se hayan abierto tras las cocción.
Esta misma receta puede ser usada para preparar todo tipo de bivalvos, simplemente prueba a sustituir los mejillones por almejas o berberechos y obtendrás igualmente platos extraordinarios.

Disfruta el poder curativo del jugo de cáscara de limón




Este fruto es muy común en casi todo el mundo y se puede adquirir por un precio muy asequible en el mercado. A menudo, los consumidores toman el zumo de limón para aprovechar sus propiedades, ya que el jugo se puede ingerir fácilmente y su sabor ácido resulta agradable para combinar con muchos otros alimentos.

Sin embargo, la mayoría de personas tira las cáscaras de limón a la basura, desconociendo que estas poseen de 5 a 10 veces más nutrientes que el jugo de limón, entre los que se destacan la vitamina A y C, calcio, magnesio, beta-caroteno y potasio.

¿Cuáles son los beneficios de la cáscara de limón?


Además de los nutrientes mencionados anteriormente, la cáscara de limón contiene sustancias muy beneficiosas para la salud como es el caso del aceite esencial de limón, citroneal y felandreno.
Son ricas en antioxidantes y se destacan por la vitamina C, ácido cítrico, málico, fórmico, hesperidina y pectinas, entre otras.
La cáscara de limón contiene salvestrol Q 40 y limonela, que son dos ingredientes activos que podrían actuar sobre las células cancerígenas en sus primeras etapas, especialmente en casos de cáncer de mama, de colon y cáncer de piel.
Por sus altos contenidos de vitamina C y flavonoides, la cáscara de limón limpia los vasos sanguíneos, reduce los niveles de colesterol malo en la sangre y reduce la presión arterial alta.
Contiene calcio y otros minerales esenciales que fortalecen los huesos y ayudan a prevenir problemas como la osteoporosis.
El jugo o té de cáscara de limón está recomendado para combatir los gases intestinales, disminuir la inflamación abdominal, mejorar la digestión y eliminar los desechos del organismo.
Por su alto contenido de antioxidantes, la cáscara de limónprotege y descongestiona el hígado, eliminando las toxinas e impurezas que pueden afectar su salud.
Al igual que el jugo de limón natural, la cáscara de limón posee propiedades alcalinizantes que ayudan a regular el pH del cuerpo.
Debido a su alto contenido de vitamina C, la cáscara de limón está recomendada para reforzar el sistema inmunológico y prevenir enfermedades como las gripes, los resfriados y las infecciones.
El jugo de cáscara de limón es depurativo, aumenta el metabolismo y podría ayudar a perder peso.
Receta de jugo de cáscara de limón





El jugo de cáscara de limón es muy fácil de preparar y es una bebida ideal para refrescarte mientras beneficias tu cuerpo.

Ingredientes:
1 limón orgánico con su cáscara.
½ litro de agua.
Hielo.
Miel al gusto.

¿Qué debes hacer?

Lava muy bien el limón y luego mézclalo en una licuadora con el ½ litro de agua y una cucharada de miel. Si lo quieres bien frío, lo puedes mezclar con hielo y luego beber bien fresquito. Como resultado, vas a obtener una limonada parecida a la tradicional, aunque con el toque diferente que le proporciona la cáscara de limón.
Otras formas de aprovechar la cáscara de limón:
Receta de té de cáscara de limón
Si prefieres aprovechar los beneficios de la cáscara de limón en su forma tradicional, sigue los pasos de esta sencilla receta parapreparar té de cáscara de limón.
Ingredientes
2 limones orgánicos con su cáscara.
1 litro de agua.
Miel (opcional).
¿Qué debes hacer?
Coloca las cáscaras de limón en un litro de agua y ponlas a hervir durante 15 minutos. Retíralas del fuego y agrega el zumo de los dos limones. Finalmente le puedes añadir miel de abeja o un endulzante natural.

Ralladura de cáscara de limón
Una de las formas más populares y deliciosas de aprovechar los beneficios de la cáscara de limón es utilizando su ralladura.
¿Qué debes hacer?
Para prepararla, debes lavar y desinfectar bien los limones, ponerlos a congelar y luego rallar finamente las cáscaras con un rallador. Esta ralladura la puedes utilizar para tus ensaladas, tus jugos, pescados, carnes, postres, o bebidas calientes, entre otros.
Nota: para aprovechar al máximo los beneficios de la cáscara de limón, recomendamos conseguir limones orgánicos, libres de pesticidas. En caso de no conocer la procedencia de los limones, una buena idea es desinfectarlos sumergiéndolos 15 minutos en un poco de agua con partes iguales de vinagre de manzana a partes iguales. De este modo podrás eliminar rastros de pesticidas u otras sustancias químicas utilizadas durante el cultivo del limón.

Pan de ajo

Ingredientes [Para 2 personas]:

Baguette - 1 unidadMantequilla - 70 gramosDientes de ajo - 3 unidadesPerejil picado - 2 cucharadas

Elaboración de la Receta

Comenzamos preparando la mantequilla de ajo, para ello, pelamos los dientes de ajo, los cortamos en trozos y los ponemos en el mortero.Quitamos al perejil los tallos más gruesos y picamos las hojas finamente. Una vez picadas, las añadimos al mortero.Machamos los ajos y el perejil hasta dejarlos hechos una pasta gruesa.A continuación, mezclamos en un cuenco la mantequilla y el contenido del mortero, hasta que el perejil y el ajo queden repartidos de la forma más homogénea posible.Ponemos el horno a calentar a 180ºC con una bandeja en su interior.Cogemos la barra de pan y le practicamos varios cortes, como si fuésemos a cortar rebanadas, sin llegar a cortar del todo el pan. La distancia entre los cortes queda a la elección de cada persona.Abrimos un poco el corte y, con la ayuda de un cuchillo, ponemos un poco de mantequilla de ajo y perejil.Esta receta la podemos hacer con pan cocido, o con pan precocido. Si usáis el primero, es conveniente que, tras repartir la mantequilla en los cortes, envolváis el pan en papel de aluminio para que no se queme durante el horneado, si usáis pan precocido podéis prescindir de poner papel.Metemos el pan al horno y horneamos. a 180ºC, durante 20 minutos en el caso del pan cocido, o durante 30 minutos si habéis usado pan precocido.Pasado el tiempo de horneado, sacamos los panes del horno y retiramos el papel de aluminio para que éstos no se humedezcan.Dejamos atemperar ligeramente y servimos de inmediato.

Anotaciones y Consejos

Si queréis obtener una mantequilla de ajo con un sabor más suave, podéis retirar el embrión al ajo, para ello lo cortamos longitudinalmente por la mitad y retiramos una especie de tallo que nos encontraremos en la zona central. De todos modos, a pesar de que nosotros hemos usado tres dientes de ajo para esta receta, el resultado es un pan con un agradable y suave sabor, que para nada resulta picante.

No os extrañéis de que no aparezca la sal entre los ingredientes de esta receta, ya que, en la elaboración del pan ya se ha empleado, y la mantequilla también suele llevarla, por tanto, no creemos necesario añadir más sal.

Personalmente, me gusta encontrar trozos de ajo y perejil a la hora de comer este pan, pero, si no es vuestro caso, podéis procesar la mantequilla, con el perejil y el ajo, haciendo uso de la batidora eléctrica, de este modo, obtendréis una crema de un ligero tono verde y de textura uniforme y lisa.

Podemos sustituir la mantequilla por margarina o aceite de oliva.

Si queremos darle un toque diferente, os recomiendo meter también un poco de queso (especial para fundir) en cada uno de los cortes que hemos practicado.